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PUNTADA CON HILO, COMUNICACIÓN DE MUJERES, fue un periódico en papel que circuló en los años '90. Nos definimos feministas y "con perspectiva de clase".

Salíamos mensualmente en todo chile, también llegábamos a otros países latinoamericanos. A organizaciones de base, tanto de mujeres como mixtas, llegábamos sin costo alguno o hacíamos un trato: una sola suscripción a cambio de varios ejemplares cada mes. Las ONGs e instituciones en cambio debían pagar sus suscripciones completas.

PUNTADA CON HILO se destacaba por un lenguaje directo, cercano, claro y por manejar como sus fuentes primarias los testimonios de las propias mujeres, sus experiencias, sus formas de evaluar los acontecimientos políticos y sociales, sus denuncias, sus ideas y elaboraciones políticas y culturales. Las "autoridades" en diversas materias, no pasaban de ser un apoyo secundario -tal como las estadísticas e informes oficiales-.

Denunciamos la falsedad de la llamada "vuelta a la democracia", las manipulaciones de los partidos políticos, rechazamos la instrumentalización de la lucha popular que hicieron -y hacen- la mayoría de las ONGs e instituciones -con honrosas excepciones-. Destacamos el feminismo popular, la mirada de clase y nos esforzamos por no caer en la sobreideología que daña -desde nuestra perspectiva- las luchas sociales. Hablamos mucho desde lo íntimo y desde los procesos que hacemos las mujeres en lo personal que es lo que realmente -estamos seguras- construye lo político cuando hay organización.

domingo, 22 de febrero de 2015

MAR PARA EL PUEBLO DE BOLIVIA!!! NO AL RACISMO DEL E$TADO DE $HILE!!!



“Mar para Bolivia” tiene apoyo (Arnaldo Pérez Guerra).
X Arnaldo Pérez Guerra/Punto Final edición Nº 809, 25 de julio, 2014/Fuga de Tinta
Arnaldo Pérez Guerra nos ilustra respecto a las principales conclusiones de la investigación: “Integración, solidaridad y hermandad latinoamericana, con la dirigencia social chilena y sus percepciones frente a la demanda marítima boliviana”, a partir de una entrevista con Claudio Gutiérrez (Académico UAHC). En ella constatamos la desvinculación de la sociedad civil respecto a las decisiones del Estado en esta materia, el desconocimiento de nuestra sociedad sobre lo que sucede en el país hermano, la construcción de nuestra identidad y otros temas de interés.

En un seminario en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC), se dio a conocer la investigación del Grupo Bolivia que dirige el académico Claudio Gutiérrez Quintino. “Integración, solidaridad y hermandad latinoamericana, con la dirigencia social chilena y sus percepciones frente a la demanda marítima boliviana”, recogió la visión de los movimientos sociales sobre la reivindicación marítima. El presidente Evo Morales ha señalado, con razón, que principalmente son sectores oligárquicos de Chile los que obstaculizan cualquier acuerdo para una salida soberana al mar.
En el seminario estuvo la cónsul general de Bolivia, Magdalena Cajías, historiadora y ex ministra de Educación, quien agradeció el apoyo a la demanda marítima de su país; Fernando García, presidente del directorio de la UAHC y la vicerrectora, Loreto Hoecker; además de profesores, estudiantes, y dirigentes de Izquierda que apoyan la demanda boliviana.

Punto Final conversó con Claudio Gutiérrez: “Durante más de un año entrevistamos a dirigentes sociales, y llevamos nuestra investigación a Bolivia, a las universidades de San Andrés, San Simón y El Alto, con una audiencia muy importante. También a la televisión y diarios, con una amplia cobertura, lo que demuestra que los bolivianos sí están muy atentos a lo que piensa la sociedad civil de Chile, y creen, también, que no es muy posible que los gobiernos logren resolver esto. Tienen confianza en una segunda voz: la de la sociedad civil. Nuestro trabajo es precisamente que haya una segunda voz, saber qué piensa la ciudadanía. Planteamos abrir ese cauce que la burocracia y las instituciones cierran”.

Desde 2011 los investigadores querían saber qué pensaban los movimientos sociales sobre la demanda “mar para Bolivia”. “Quedamos satisfechos con el resultado. Entregamos la investigación a la UAHC para que se haga parte también, se genere una reflexión y sea un tema más de nuestra universidad. Chile tiene una mirada un poco enferma de soberbia; se formó desde que nace la República como un país eurocéntrico, que no mira a América. Se decía que Chile limitaba al sur y al norte con indios. Así se veía Chile con Portales, y así se ven los chilenos. Esa mentalidad es nuestra identidad. Los chilenos no se miran al espejo, y cuando lo hacen, se ven rubios, de ojos azules. Para la investigación, conversamos con dirigentes universitarios, secundarios, ambientalistas, sindicales, de mujeres y mapuches; los sectores que más se movilizan. Todos manifestaron que Chile tiene una deuda con el pueblo boliviano. Ninguno maneja muy bien conceptos como soberanía, por ejemplo, pero tienen claro que hay que darle mar a Bolivia, aunque no saben bien qué es Bolivia”, agrega.

En el seminario se señaló que, si la dirigencia social en los últimos años ha sido capaz de visibilizar y marcar la agenda política nacional, es de suma relevancia dar cuenta cuáles son los enfoques que esta dirigencia social tiene respecto de la demanda marítima boliviana y de sus conceptos asociados: soberanía, integración, movimiento social, etc. “Nos moviliza la idea de poder develar otro discurso respecto de la problemática marítima boliviana que pudiese ser representativo de estos nuevos pasos que la sociedad chilena pretende dar. Ayudar a generar conciencia respecto de la demanda marítima boliviana es pensar que otro Chile es posible, es seguir en la búsqueda de la transformación social, pero no sólo de una transformación de las condiciones de vida de un pueblo, sino de todo tipo de relaciones, inclusive las que mantenemos con Bolivia y el conflicto que nos tiene dándole la espalda. Es hora de relacionarnos frente a frente”, señala la investigación.

¿Qué piensan los dirigentes sociales chilenos sobre conceptos como soberanía e integración? ¿Hay pluralidad de opiniones? ¿Está la discusión en el ámbito público? La investigación devela el tratamiento que el Estado ha dado históricamente al conflicto, la construcción de la identidad chilena y cómo afecta la actitud con que Chile enfrenta al pueblo boliviano: “Al conocer el abordaje que el Estado chileno ha dado a la demanda boliviana por mar, la dirigencia social tiende a ver esta relación no sólo desde el momento actual, con el tratamiento que se le ha dado al conflicto desde que Bolivia interpuso una demanda en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, sino que realizan más bien un análisis retrospectivo del conflicto. Desde siempre el conflicto Chile-Bolivia ha sido comprendido como una cuestión de Estado y por lo mismo, los gobiernos chilenos, independientemente de su color político, lo han enfrentado de igual manera. En este sentido, la dirigencia chilena plantea que la sociedad civil ha sido excluida de la toma de decisiones respecto al conflicto y aseguran que de ser considerada su opinión de manera vinculante, por ejemplo a través de una consulta masiva respecto al tema, el sector político tendría al menos que cambiar la forma en que ha abordado hasta ahora el conflicto marítimo”.

Según la investigación, en las actuales condiciones “resulta imposible ceder a Bolivia una salida al mar y mucho menos soberana; lo anterior se debe a que en los políticos no existe la voluntad para cambiar cierto tipo de cuestiones que hoy son fundamentales, tanto en lo referido a asuntos internos, como en las relaciones de Chile con el resto de la región. La dirigencia chilena plantea que el Estado ha sido extremadamente soberbio en el tratamiento que ha dado históricamente al conflicto con Bolivia, pues no le otorga la importancia que realmente tiene, incluso llegando a desestimar la demanda que Bolivia interpuso en La Haya, acusando que carece de fundamento jurídico. No representa en ningún caso el sentir de la ciudadanía. El Estado, al negar a Bolivia una salida soberana al mar, le ha quitado también la posibilidad de desarrollo económico y la conexión con el resto del mundo. Chile ha aplicado una política de privación en contra de Bolivia, lo cual sitúa a nuestro país como un responsable de la falta de desarrollo económico que existe en el país vecino. La dirigencia social no comparte este tipo de política, tildándola como vergonzosa para Chile”.
También señalan el papel que ha jugado el neoliberalismo en la conformación de la identidad chilena. “Uno de los principales legados de la dictadura militar es el modelo neoliberal que, por cierto, trae consigo nuevas formas de relaciones sociales. Ha contribuido a la creación de una identidad chilena que tiene sus cimientos en las ideas que sustentan al neoliberalismo. Supone que el nacionalismo es un rasgo distintivo”. Los dirigentes sociales enfatizan que es muy difícil que el conjunto de la sociedad chilena pueda desprenderse de estas construcciones y pensar la posibilidad de apoyar una salida soberana al mar para Bolivia, puesto que sin duda esto estaría en contra de lo que está en el inconsciente colectivo. “Pesan aquí esas falsas ideas sobre los por qué de la pérdida marítima boliviana, que finalmente decantan en frases como ‘el mar lo ganamos en una guerra, nos pertenece’. Individualismo y egoísmo resaltan como una de las características que más representan la identidad chilena. El trato que en general tiene el chileno hacia el boliviano, está relacionado con un sentimiento de superioridad. En este sentido, la dirigencia social manifiesta que como sociedad estamos desconectados de todos los países de la región, no obstante, existe una actitud específica con el pueblo boliviano en cuanto a verlo como un otro-distinto inferior.

Existe consenso respecto a que en Chile existe una invisibilización de Bolivia, no sólo en lo referido a su reivindicación marítima sino que en todo orden de cosas. A pesar de que concuerdan en que Chile mantiene una relación displicente con casi toda la región, también manifiestan que existe una inferiorización del boliviano y una invisibilización de todo lo que tenga que ver con el país vecino, de hecho plantean que el mismo tema de la demanda marítima es desconocido dentro de la sociedad”.
Según los dirigentes, los medios de comunicación han sostenido ese discurso político. “No hacen otra cosa que reproducir un discurso que defiende los intereses de los grandes grupos económicos, a través de la unilateralidad de la información; por tanto, el discurso se vuelve hegemónico. No informan lo que pasa a nivel latinoamericano o informan tendenciosamente. De este modo, Chile queda en una burbuja. Sólo muestran el discurso oficial que entrega la clase política, que sin duda no representa el sentir de toda la sociedad”.

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 809, 25 de julio, 2014
Fuente: Fuga de Tinta

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