PAGINA EN CONSTRUCCIÓN...

PUNTADA CON HILO, COMUNICACIÓN DE MUJERES, fue un periódico en papel que circuló en los años '90. Nos definimos feministas y "con perspectiva de clase".

Salíamos mensualmente en todo chile, también llegábamos a otros países latinoamericanos. A organizaciones de base, tanto de mujeres como mixtas, llegábamos sin costo alguno o hacíamos un trato: una sola suscripción a cambio de varios ejemplares cada mes. Las ONGs e instituciones en cambio debían pagar sus suscripciones completas.

PUNTADA CON HILO se destacaba por un lenguaje directo, cercano, claro y por manejar como sus fuentes primarias los testimonios de las propias mujeres, sus experiencias, sus formas de evaluar los acontecimientos políticos y sociales, sus denuncias, sus ideas y elaboraciones políticas y culturales. Las "autoridades" en diversas materias, no pasaban de ser un apoyo secundario -tal como las estadísticas e informes oficiales-.

Denunciamos la falsedad de la llamada "vuelta a la democracia", las manipulaciones de los partidos políticos, rechazamos la instrumentalización de la lucha popular que hicieron -y hacen- la mayoría de las ONGs e instituciones -con honrosas excepciones-. Destacamos el feminismo popular, la mirada de clase y nos esforzamos por no caer en la sobreideología que daña -desde nuestra perspectiva- las luchas sociales. Hablamos mucho desde lo íntimo y desde los procesos que hacemos las mujeres en lo personal que es lo que realmente -estamos seguras- construye lo político cuando hay organización.

domingo, 7 de octubre de 2018

LA INVISIBLE, RELATOS BORDELAIN 2018

SOÑANDO CON LAS MADRES Y LAS HIJAS, LLORANDO INVISIBILIDADES, NO CESA LO BORDELAIN DE NOSOTRAS, NUNCA...



(v.a.m.)




La invisible
Yo soy invisible. ¿Usted no me cree? No estoy loca. ¡Es verdad, si nadie me ve! Ni en la calle, ni en la Hospedería, ni en ninguna parte. Cuando paso por el lado de las señoras o de las niñas, o de las señoritas, cuando voy al centro a vender dulces, cuando me coloco al lado del metro o en el paseo Ahumada, nadie me ve... Yo ofrezco pa que me compren, y ahí alguna se transcurre, si no, no pasa nada. Soy como invisible... ¡Y menos los hombres po! A mí los hombres ni me miran...
¡Si yo creo que usted sabe que yo estoy acá solamente porque estoy adelante suyo, y porque llegué acá, y porque ahora hablamos…!... Y le agradezco, en serio, ni se ofenda... antes yo no podía hablar con nadie…

¿Me pregunta por él?, ¿que por qué siempre me acompaña cuando vengo? Es que es celoso... SEGUIR LEYENDO 

sábado, 18 de agosto de 2018

RE LANZAMIENTO LIBRO “CUERPO DE MUJER: RIESGO DE MUERTE” EN ALIANZA FEMINISTA CON LA CAMPAÑA 19 DE DICIEMBRE CONTRA EL FEMICIDIO


RE-LANZAMIENTO DE LA SEGUNDA EDICIÓN DEL LIBRO "CUERPO DE MUJER: RIESGO DE MUERTE" DE VICTORIA ALDUNATE MORALES, ESCRITORA Y TERAPEUTA, LESBIANA FEMINISTA ANTIRRACISTA, EN ALIANZA CON LA COORDINADORA 19 DE DICIEMBRE, DÍA NACIONAL CONTRA EL FEMICIDIO

ESTE LIBRO FUE EDITADO Y PUBLICADO EN 2012 POR SARRI SARRI RECORDS. LA SEGUNDA EDICIÓN 2018 CUENTA CON UNA NUEVA PRESENTACIÓN Y ES LA RECOPILACIÓN DE RELATOS, COLUMNAS, REPORTAJES, ENTREVISTAS Y OTROS ESCRITOS DENUNCIANTES DE LA VIOLENCIA ESTRUCTURAL CONTRA LAS MUJERES Y CRÍTICOS DEL VACIAMIENTO POLÍTICO QUE HA SIGNIFICADO EL DISPOSITIVO "GÉNERO" DILUIDO POR EL NEOLIBERALISMO.

SON TEXTOS QUE VAN DESDE LOS AÑOS 90 AL AÑO 2011. EN LA MAYORÍA DE ELLOS (DESDE 2005 A 2011), LOS PENSAMIENTOS Y SENTIMIENTOS SE ENCUENTRAN ÍNTIMA Y POLÍTICAMENTE VINCULADOS A LOS DÍAS 19 DE CADA MES Y A LOS 19 DE DICIEMBRE, COMO UN DÍA QUE DESDE 2006 SIGNIFICÓ UNA FECHA QUE MARCARA UNA ACTUACIÓN POLÍTICA FEMINISTA DE ALIANZAS, DENUNCIAS Y ACCIONES EN LA CALLE Y SIN PERMISO.



EXTRACTO DE LA NUEVA PRESENTACIÓN

Amasamientos, criaturas de la luz y de oscuridad[1]: La Paz masculina es una Guerra constante contra las mujeres, las lesbianas, las niñas y los niños (No-hombres), contra las humanas y sus cachorras.

En la Trata, a las humanas y a las hembras se las vende y compra. Es una guerra territorializada, racializada y generizada. Les arrancan sus productos, guaguas, pelo, sangre, órganos, las usan para trabajos domésticos y otros trabajos esclavos. Incluso no siendo humanas a las hembras homínidas como orangutanas[2], se las ha explotado sexualmente.

A las humanas se nos fragmenta tal como la industria capitalista de la carne hace con los demás animales. Venden órganos, compran preñeces, arriendan úteros. La Industria de las Drogas y la Trata de personas se entrelazan, los comerciantes de esclavas dicen que las mujeres “son más rentables” porque: “no deben ser cultivadas, destiladas ni envasadas (como las drogas), y duran más pues pueden ser usadas una y otra vez”: Una niña de 16 años ya ha sido violada por 100 hombres[3] en la Trata.
“Para las mujeres no hay tiempos de paz”[4], es la frase de una activista bosnia, parte de un pueblo de mujeres y niñas musulmanas que fueron objeto de limpieza étnica, violadas, embarazadas, prohibidas de abortar. Botín de guerra y territorio de conquista (es lo que muchas son/somos). Tanto en la guerra como en la paz masculina. Mujeres no universales, particularizadas siempre, colectivizadas también: judías, musulmanas, comunistas, miristas, rusas, alemanas, mapuche, negras, afganas, pasteras, peladas, guerrilleras, esclavas, empobrecidas, originarias, en la urbe y en el campo, encarceladas, reas comunes o presas políticas, monjas... Amasamientos, criaturas de la luz y de oscuridad[5]. Humanas particularizadas. Rebeldes o no. Criminalizadas o no. Asesinadas, violentadas, acuchilladas, quemadas, intercambiadas por cosechas y animales no humanos; entregadas para el trabajo, entregadas con una buena dote... Y más. En esta política heterosexualizada y masculina nunca obtenemos eso que los hombres importantes llaman “Paz”. Los tiempos de guerra son constantes para nosotras.

La violencia territorializada, colectivizada o individual, contra las mujeres y las niñas de diversos pueblos, es una estrategia que estructura procesos de dominación y hegemonía. Hay miles de formas de llevarla a cabo, desde los dichos a cerca de nosotras, pasando por el acoso, la violación, el impedimento de abortar, y el feminicidio como el genocidio que
es, y que no se repara por la condena individualizada de determinados agresores.

La violencia patriarcal capitalizadora, capitalista fundamentalmente (aunque también el Socialismo real[6] que extrajo todo de los cuerpos feminizados y de los pueblos vencidos), categoriza y segrega. Los agresores individuales (o no) matan a mujeres y matan a hombres. La masculinidad mata. Los agresores organizados institucionalmente logran confesiones, debilitan la insurgencia, refuerzan dictaduras y sostienen la paz de los enriquecidos de cualquier estado. La Paz de las elites enriquecidas que poseen capitales “subterráneos” en “paraísos fiscales” y mega-corporaciones con conexiones transnacionales, que usufructúan también de la Trata y el tráfico. Por supuesto que también de las guerras y ocupaciones territoriales, y del robo legal de minerales estratégicos, maderas, despojo a los mares y bosques, asesinato de fauna y flora. Por eso hay chipe libre a fuerzas paramilitares que protegen a empresas depredadoras y terratenientes; por eso sus policías complacientes con los narcos y sus mafias misóginas allanan a comunidades rebeldes.
En esas comunidades hay también mujeres, guaguas, niños, adolescentes, homosexuales, travestis, no hombres en la ideación patriarcal, que vivencian sin ambigüedades el origen singular de la violencia contra las mujeres y contra todo lo femenino de parte de las fuerzas legales y legalizadas que les persiguen y allanan.
Y en esas comunidades las mujeres podrían no denunciar, jamás, la violencia que sufren de parte de hombres de su propia comunidad, pues denunciarla significaría darles a las fuerzas represoras de los estados aliados del capital, motivos para profundizar sus intervenciones policiales. El síndrome Malinche, la mala mujer y traidora a su raza, que nos atribuye la
masculinidad de nuestros territorios…

La memoria material no engaña, el origen de la violencia territorializada contra mujeres particulares, colectivas, individuales, es singular, y esta ideación de “Las violencias”, la higieniza. Como también esta cuestión de la “Violencia de Género” que en clave popular que es la nuestra (no escribo para académicas ni burguesas), coloca un énfasis particularmente liberal, de libertades individuales transgredidas y releva el “género” como un hecho neutral y ”equitativo”, que no sería heterosexualmente indicado. En mi
opinión, todo esto tranquiliza al patriarcado porque entonces no es un problema radicalmente feminista. Ni la violencia es colonial y racista, y además sigue habiendo hombres y mujeres porque eso es “Género” en la ingeniería institucionalizada del género: dos géneros (y a eso se le puede agregar la tolerancia a lo trans como excepción). Así, todo cambia para que nada cambie: heterosexualidad obligatoria con tolerancia, y los privilegios de la masculinidad y sus grupos dominantes, intactos.

¿Qué violencias? ¿Cuántas… infinitas? ¿Cuáles no serían “violencias”? ¿Cómo y quién las separa entre sí? Surgen preguntas obvias y otras menos…

La violencia contra nosotras no es un fenómeno particular. Sucede en Europa del Este, África, Asia, países árabes, Haití, Walmapu y Puelmapu.
Los artículos acá reunidos son herederos del periódico “Puntada con Hilo”, comunicación de mujeres con perspectiva de clase, como le llamamos entonces con Beatriz Bataszew co-directora, y son presencia del activismo hecho en la Memoria Feminista, feministas autónomas, con las Kallejeras, con la Coordinadora contra el femicidio, lesbianas feministas y feministas autónomas con que llevamos a cabo los 19 de diciembre en la calle y sin permiso, en memoria de Javiera Neira Oportus.
Lo llevamos a cabo también con la consigna Sin Dios ni Patrón ni marido ni partido y con la autodefinición: autónomas de todas las instituciones privadas y públicas, de todas las ONGs y de todos los partidos políticos.

Cuando las feministas autónomas de los primeros años del siglo, 2000 a 2012, decíamos: “La Violencia contra las Mujeres viola los Derechos de las Humanas”. Estábamos dudando -ironizando- del relato-enfoque de Derecho, y también negando que las mujeres fuésemos universales. Estábamos hablando de humanas violentadas estructuralmente por el origen singular del patriarcado. No como situaciones desconectadas. Hay una vinculación estructural en la Violencia como una estrategia de dominación en la que están conectadas sexualidad y género, raza y territorio, clase y ruralidad (al menos).

El nuestro no fue un movimiento ciudadano movido en particular por el dolor ante el femicidio de Javiera. Todos los femicidios nos duelen, son horrorosos.
Fue un activismo político que venía desde el año 90 en el feminismo autónomo. En este ejercicio político nos juntamos muchas colectivas feministas autónomas y de lesbianas feministas autónomas y supimos hacer alianzas con corrientes del feminismo con las que habíamos roto en 1997 en el VII Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe en Cartagena de Chile. Había sido una diferenciación política (ni personalista ni caprichosa), y ante el femicidio frustrado contra Claudia y el femicidio de Javiera nos aliamos nuevamente en la calle para la denuncia política de la violencia contra las mujeres.

Desde esos días en este movimiento feminista y sus diversas corrientes hemos desmentido y denunciado la definición “crimen pasional” que en los 90 era manoseada por los medios y poco desmitificada, en lo popular, en las calles, por nosotras.
En la calle y sin permiso, desde el feminismo autónomo,
hablamos con la transeúntes sobre femicidio, violencia machista, violencia patriarcal contra niñas para dañarnos a las madres, violencia contra las niñas como castigo por oponerse a la violencia machista que hombres. Dijimos que las detenidas desaparecidas y ejecutadas fueron femicidio de la Dictadura genocida, que la persecución a las comunidades mapuche en resistencia era un femicidio contra la tierra y contra las mujeres, las niñas y los pueblos que defienden la tierra… Jamás dejamos de hablar del poder dominante como el origen de la violencia a la que estábamos confrontando.

El del 19 ha sido un movimiento político feminista, en la calle y en tribunales, sin permisos institucionales cuya presión social sentó, eso sí, un precedente judicial, legal, institucional: una condena a perpetua -en el contexto chileno- para el femicida. En el juicio la abogada feminista Patsili Toledo habló de femicidio y de Violencia contra las Mujeres mientras nosotras accionábamos en la calle contra los mismos flagelos y los ampliábamos a la Violencia Estructural. A partir de ese día seguimos por unos años acompañando a sobrevivientes de femicidio como a Anita Morán y a otras mujeres vinculadas a femicidios, como a las hijas de Angelina de El Bosque. Mujeres que quisieron ser acompañadas por feministas y no temieron ser identificadas como tales. También a partir del activismo feminista de esa época, nos hicimos parte de redes de apoyo a causas de resistencia mapuche (como colectiva memoria feminista, feministas autónomas).

Victimato, es un término que desarrolla Beatriz Gimeno, activista lesbiana feminista española, para subrayar la utilización que hacen la Derecha política y el Estado, del dolor y el clamor ciudadanos frente a crímenes indiscriminados[7].

Cualquier crimen, cualquier dolor, “cualquier violencia” –si van a hablar así- es buena para el aprovechamiento de la Derecha Política en la senda de sostener su tesis política de “inseguridad” que legitima dispositivos de “seguridad ciudadana”.

Es importante decir que las feministas autónomas y las lesbianas feministas, territorialmente no somos ni hemos sido nunca parte de los movimientos ciudadanos que claman por seguridad policial. Al revés hemos confrontado la represión y denunciado la contrainsurgencia del estado policial de Chile. Y tampoco nos hemos definido colectivamente “ciudadanas”, si no “feministas”, comprendiendo el feminismo como un movimiento político.

El femicidio y la violencia territorializados contra las mujeres, colectiva o individualmente, no es un hecho privado, ni un crimen de pobreza ni cultural. Es violencia pública y masiva, también violencia no revelada que actúa como políticas públicas. No es sólo “familiar” ni “de pareja íntima”, ni “física o psicológica” porque todas las formas de violencia afectan el equilibrio emocional. Es una estrategia patriarcal heterosexista, un pilar político que sostiene al patriarcado, es violencia estructural. Las mujeres y humanas no somos universales, pero el patriarcado nos universaliza. La violencia contra nosotras es política.

Las palabras no deben ser relevadas por sobre las vivencias. Denuncio que muchas veces las palabras borran y desaparecen las relaciones concretas de la gente. Las palabras son políticas, las vivencias también; y por su puesto la plata también lo es, y por eso es que este y otros libros, son editados e impresos en bajas cantidades, poco difundidos, y escritos tan lentamente. Pero existen, existimos y resistimos.

Notas al pie

[1] Tomado de Gloria Anzaldúa cuando dice que las nuevas mestizas somos un amasamiento, el acto mismo de amasar, mezclar, seres de luz y oscuridad que cuestionan las definiciones mismas de Luz y Oscuridad. Borderlands/La Frontera. La nueva Mestiza (Capitán Swing, 2016), traducción de Rosalva Aída Hernández Castillo en Posmodernismos y feminismos: diálogos, coincidencias y resistencias.

[2] Trafican orangutanes para ser prostituidos en burdeles de Asia, Ecoesfera 2014, http://ecoosfera.com/2014/04/trafican-orangutanes-para-ser-prostituidos-en-burdeles-de-asia/ Pony, la esclava sexual liberada, Martín Mucha, El Mundo 2 de noviembre de 2014, http://www.elmundo.es/cronica/2014/11/02/5453e2f7268e3e87038b4579.html

[3] SIDDARTH, KARA. “Tráfico Sexual: El Negocio de la Esclavitud Moderna”. Alianza Editorial, Madrid 2010; Kathryn Bolcovac with Cari Lynn, “The Whistleblower: Sex Trafficking, Military Contractors, and One Woman's Fight for Justice”, Ed. Palgrave Macmillan/St. Martin’s Press, 2011. (“La Denunciante: Tráfico sexual, contratistas militares y la lucha de una mujer por que se hiciera justicia”). Testimonio de la ex policía norteamericana Kathryn Bolkovac co-escrito con la periodista y escritora Cari Lynn. Bolcovic fue contratista en Bosnia y denunció que policías y personal de la ONU estaban involucrados en Trata de esclavas sexuales. Fue despedida y su denuncia cancelada por la ONU a petición del gobierno de Estados Unidos. No hay condenados por el crimen que ella denuncia. Ver también “Bolkovac: abusos sexuales de los soldados de la ONU”, 2 de marzo de 2016, Azer Slanjankic, JAG/ERS, http://www.dw.com/es/bolkovac-abusos-sexuales-de-los-soldados-de-la-onu/a-19087962, http://www.cimacnoticias.com/noticias//02dic/02120401.html; "Sexo oral por galletas": las escalofriantes denuncias de abuso contra funcionarios de la ONU. BBC Mundo, 4 marzo 2016, http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/04/150430_abusos_sexuales_tropas_francesas_republica_centroafricana_mes; “Las polémicas denuncias contra soldados franceses por abusos sexuales de menores en África”, BBC Mundo, 30 abril 201, http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/04/150430_abusos_sexuales_tropas_francesas_republica_centroafricana_mes, “Sexo a cambio de comida: las acusaciones de abusos sexuales a niños contra soldados europeos en República Centroafricana”, BBC Mundo, 30 enero 2016, http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/01/160129_onu_abusos_sexuales_menores_militares_africa_ep.shtml; “Por qué le quieren quitar la inmunidad al personal de la ONU”, Alejandra Martins, BBC Mundo, 13 mayo 2015, http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/05/150513_onu_inmunidad_abusos_am

[4] Widney Brown, directora general de Derecho Internacional y Política de Amnistía Internacional, 13 de marzo 2013, https://www.amnistia.org.pe/noticia/mujeres-no-paz/. Esta frase también es citada por Catharine MacKinnon en “Crimes of War, Crimes of Peace”, Are Women Human? And Other International Dialogues” (“Crímenes de Guerra, Crímenes de Paz” ¿Las mujeres son humanas? Y otros diálogos internacionales), Cambridge, The Harvard University Press 2007 LIBRO DE BOLSILLO noviembre de 2007. La activista bosnia a la que hago referencia, según informaciones de prensa, se dirigía a un grupo de investigadores de Derechos Humanos que documentaban los horrores de Bosnia-Herzegovina, ex Yugoslavia, pero, desgraciadamente, se refieren su afirmación, pero no dicen el nombre de la activista –tal vez por su propia seguirdad-. Hubiera sido intenso colocarle un rostro a su lucidez, pero no tengo su nombre si no sus dichos, tampoco cuento con todo su discurso.

[5] Tomado de Gloria Anzaldúa.

[6] El poder soviético capitalizó y colonizó a los pueblos de las repúblicas del Cáucaso y de Asia Central para extraer ganancias; también invadió Afganistán.

[7] Beatriz Gimeno cita a Rafael Sánchez Ferlosio para conceptualizar de manera feminista la palabra “victimato”. “La Construcción de la Lesbiana Perversa”, Gedisa Ed., Barcelona 2008.


SOBRE LA AUTORA: Madre de una hija, ha abortado dos veces, ex presa política de la dictadura de Pinochet. Lesbiana feminista antirracista, psicoterapeuta y escritora. Trabajadora asalariada en una Comunidad Terapéutica (en La Pintana), pobladora de la Población Manuel Montt.

Ha sido parte de organizaciones autónomas como Memoria Feminista, feministas autónomas (Santiago, chile, 2004 en adelante), Luchemos por Nosotras (Cochabamba, Bolivia, 2010 en adelante), Mosaico, personas viviendo con el VIH (año 2000 a 2001, Puerto Montt, chile), COOAMS, Coordinadora de Organizaciones Mapuche Autónoma de Santiago (de 2007 en al 2014). Actualmente es parte de Tierra y Territorio, grupo de trabajo de lesbianas feministas, de Memoria Antirracista, lesbianas feministas, y de redes de apoyo a mujeres mapuche de comunidades en resistencia.

Ha hecho activismo feminista desde el año 90, lesbofeminista desde el 2007, y activismo antirracista desde 2000. Ha sido –y es- parte de colectivas feministas y lesbofeministas autónomas y antirracistas en chile y Bolivia. Fue dirigenta de enseñanza media y de las juventudes comunistas en la lucha antidictatorial (años 80), organización política a la que renunció viviendo y estudiando en Moscú, en la ex URSS.

Elaboró con Beatriz Bataszew el periódico feminista con perspectiva de clase Puntada con Hilo, entre los años 1993 y 1997; dirigió la revista Sapiens del Centro de Extensión de la Universidad de los Lagos, Puerto Montt, entre los años 2003 y 2004; coordinó la Casa de Primera Acogida a Mujeres de la IELCH con un equipo feminista entre el 2004 y 2008. En la actualidad su aprendizaje de facilitación de procesos humanos como psicoterapeuta, se da en la Comunidad Terapéutica Caleta Sur en La Pintana; también elabora la página virtual Puntada Con Hilo y escribe en diferentes páginas de internet. Estudió Periodismo en la URSS, Rusia, Gestalt y Psicología en Chile.

Algunos escritos Relatos y microrelatos “Bordelain”, (Ediciones Subalterna, Santiago 2017), Cuentos "Maliciosas. Marimachas, militantes, maracas y malditas" (Ed. Comunidad Mujeres Creando Comunidad, La Paz 2010), Novela "La Chica Corazón de Ruedas" (Ed. Comunidad Mujeres Creando Comunidad, La Paz 2009). Ensayo político "Cuerpo de Mujer Riesgo de Muerte. Las trampas de género” (Ediciones Sarri-sarri Records, 1° Ed. Santiago 2012, 2° Ed. Santiago 2018), Breve ensayo "De madres, maricones y grandes causas. Socialismo real, latinoamericano, autoritario y patriarcal" (Ediciones Sarri-sarri Records, Santiago 2013), Breve ensayo "Guachos y mestizas en la Catedral. Identidades “inventadas” que han cicatrizado en el cuerpo" (Ediciones Sarri-sarri Records, Santiago 2014). Parte de las publicaciones colectivas “Mujeres tomando la Palabra” (Buenos Aires, 2007), “Imágenes y Testimonios” (Lima, Perú 2005), Antología “Cuentos de Cine” (Santiago, Chile 2003), Antología “Cuentos de Consumo” (Puerto Montt, Chile 2003), “Érase una vez el cine, Diccionario” (ensayo sobre Marilyn Monroe, Santiago, Chile 2001). Co- autora de “Manual de trabajo, Violencia, Derechos Sexuales y maternidad Voluntaria, Construyendo Movimientos”, La Paz 2010, “Manual de trabajo en Género y Ciudadanía”. La Paz, Bolivia 2009.




CUÁNDO: DOMINGO 19 DE AGOSTO A QUÉ HORA: A LAS 18:00 HORAS EN PUNTO DÓNDE: CENTRO DE EXTENSIÓN BALMACEDA, SALA ARTE JOVEN, METRO QUINTA NORMAL, SANTIAGO

PRESENTAN
  • COORDINADORA 19 DE DICIEMBRE
  • MARÍA JOSÉ CASTILLO OÑATT, ABOGADA Y ACTIVISTA FEMINISTA
  • NATALY OVANDO, EDITORA SARRI SARRI RECORDS Y ACTIVISTA
  • FEMINISTA AUTÓNOMA
  • VICTORIA ALDUNATE MORALES, LESBIANA FEMINISTA ANTIRRACISTA

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domingo, 29 de abril de 2018

CRECER VIOLENTADAS Y CONFONTANDO EL HORROR... (UN TAL URRUTIA...)


Ignacio Urrutia: Confrontar el horror
X victoria aldunate morales*/El Desconcierto Abril 2018
Me enteré de lo dicho por un tal Urrutia. Un señor que no ubico (lo que no es raro pues como tanta otra gente hija de vecina, me agota la política vigente).

En la mañana, cuando supe, me burlé un poco. Me pareció un tipo básico: típico pinochetista (es lo que hay, no más).

“Terroristas con aguinaldo”, dijo el tal Urrutia, que por lo que se ve, está en el extremo facho y todo lo que No es facho -para él- es “terrorista”: le da terror.
Típico de gente que no flexibiliza. Rígido el Urrutia este, lo que no es un crimen, sólo una limitación que en el caso de un tipo que legisla igual es peligrosa.
Lo verdaderamente criminal de Urrutia es lo que defiende, su complicidad con violadores, torturadores, asesinos que se organizaron en el poder para eliminarnos. Para eliminar a niños, niñas, adolescentes, jóvenes, gente adulta horrorizada con lo que estaba pasando en Chile desde el 11 de septiembre del ’73.

Estábamos viviendo el horror. No era necesario conocer marxismo ni nada, para saber que tanques en las calles, allanamientos, toque de queda, muertos en el río, no era bueno y había que revertirlo. Y revertirlo no era pacifista. El pacifismo como estrategia nos colocaba en riesgo de ser eliminados también como a los cadáveres en la playa, enterrados en hoyos profundos en el campo, cuerpos ametrallados en cajones…

Crecimos violentadas por el poder dictatorial que les heredó su plata a los enriquecidos actuales. Y ahí descubro el problemita de Urrutia con lo que llama “aguinaldo”.
La plata les duele –a todos ellos, los fachos- porque es su centro, su motivo. Todo su Ser desaparece en su Tener. Lo que defienden por sobre todo, son sus intereses, su propiedad, ser dueños del fundo, terratenientes, ladrones con plata que controlan trasnacionales.
Para acumular sus capitales mataron, torturaron, robaron bancos y depredaron territorios. Lo hicieron desde los resquicios de sus leyes, no necesitaron encapucharse. Se encapucha el que entendió que el mundo no le pertenece y debe ocultarse. El que, en cambio, se sabe dueño, actúa a rostro descubierto y en reuniones de gerencia traspasa capitales hacia sus cuentas en paraísos fiscales.

Para estar al mando de las patronales persiguieron y desaparecieron selectivamente a dirigentas, líderes, activistas sindicales, populares. Las violaron, las amarraron, las tiraron al mar amarradas a rieles. Desataron sus perversidades sobre la humanidad de quienes luchaban.
Con sus charreteras, asesinos encargados por los patrones y latifundistas, realizaron su envidia –igual que ahora- en jóvenes que se leían libros que ellos ni sospechan que existen. Si hay algo que odian los agresores –lo sé- es que una sepa, porque entonces una responde y actúa.

Así fue la razzia, desde sus frustraciones y al servicio del poder. Se empoderaron. El empoderamiento lo reconozco bien en la práctica habitual del(de la) arribista que cree que elevándose en el poder consigue aquello de lo que carece en su ser, y para realizarlo no trepida en subyugar a otros y tampoco en borrar su propia historia.
De ese mismo tipo de borrón y cuenta nueva se construyó la postdictadura, todos sus gobiernos y coaliciones políticas institucionales.

En la noche, en las noticias, vi el “incidente” en el Congreso. A Pamela Jiles confrontando a Urrutia, y también a varios hombres defendiendo al agresor. Aplaudí a Pamela Jiles. Me interpretó amplia y profundamente. Y los hombres defendiendo al agresor, nada nuevo bajo el sol. Así nos pasa siempre a las mujeres que nos defendemos y confrontamos a los agresores (y agresoras), en la familia, en la escuela, el liceo y en la universidad, en la población, en el trabajo, en las organizaciones, partidos y movimientos; tenía que pasar también en el Congreso, masculino y heterosexualizado.

Luego vi a varios derechistas disculpándose por el agresor ante las cámaras de la televisión abierta, explicando que ellos no piensan lo mismo… ahí recién pude enfurecerme sin racionalidades ni ironías, y llorar un rato.

Hiere doblemente que ahora mientan diciendo que “empatizan” con las víctimas. Pura oralidad. Mientras discursean, destrozan la vida de inmigrantes con sus nuevas disposiciones y muere una mujer haitiana que no fue atendida en la salud pública (que ellos proyectaron y los demás gobiernos estrangularon), por negra y sin manejo del idioma oficial…

Mientras los dere$histas discursean, las adolescentes pobres están obligadas a parir porque sus médicos objetan conciencia incluso con el mísero “aborto en tres causales” (que dejó la Nueva Mayoría).

Mientras ellos se limpian de polvo y paja por los dichos del tal Urrutia, sus policías atropellan a mansalva a jóvenes manifestantes y los dejan grave (como siempre han hecho).

Mientras posan de éticos, refuerzan policías racistas al servicio de sus trasnacionales en territorio mapuche.

Mientras ellos, cínicos, se hacen los “pacifistas”, gente que luchó contra la dictadura envejecemos y el tal Urrutia y sus secuaces creen que si nos morimos desaparece la memoria y la historia de su crimen. Creen también que si no nos dan plata, nos van a arrebatar –en su fantasía- la posibilidad de activismo de la memoria.
Se equivocan porque muchas y muchos de nosotros no luchamos para obtener gobiernos ni empoderarnos subiendo de pelo y desclasándonos con “títulos profesionales”; lo que teníamos y hoy persiste, es el sentimiento honesto de confrontar el horror.

Estos cómplices de violaciones de lesa humanidad, algunos de ellos, efectivamente torturadores, gobiernan hoy y nos llaman “terroristas” porque odian la verdad y la memoria que está escrita en los cuerpos y la energía política de las víctimas de la dictadura, eso es lo que quieren y no pueden rematar.

*Sobre la autora: Fui presa a los 17 años, me gano la vida como terapeuta, soy escritora, activista lesbiana feminista antirracista, he abortado, madre de una hija.


jueves, 12 de abril de 2018

"L@S VIOLENT@S DEBEN REPARAR SUS VIOLENCIAS”


“Acosos y violencias políticas de parte de voceras del Feminismo Comunitario” a integrantes del Feminismo Comunitario Antipatriarcal
X FCA. feminismo comunitario antipatriarcal
Después de varios días de hacer pública la ruptura del feminismo comunitario y anunciar un posicionamiento político desde el Feminismo Comunitario Antipatriarcal, debo indicar que he sido víctima de una serie de acosos y violencias políticas en las redes indicando malos manejos económicos... Aquí debo reafirmarme de una publicación mía en la página que hace tal denuncia... La orgánica del feminismo comunitario jamás me dio un solo centavo para administrar y es importante visibilizar que esta campaña de desprestigio está destinada a deslegitimar mi palabra por una denuncia pública sobre la violencia de Julieta Paredes a la interna del Feminismo Comunitario... misma que hoy, además de complicidades, distribuyó su ejercicio de violencia y acoso en sus voceras Ericucha E Enriquez (México), Carolina Pinilla Migrante, Virginia Toro (Chile) y Julieta Paredes (Bolivia).

Declaro mi lucha inclaudicable en contra de la violencia hacia las mujeres y nuevamente ratifico con vehemencia: NADA JUSTIFICA LA VIOLENCIA!!! L@s Violent@s deben reparar sus violencias... Este no es un tema administrativo... es un tema político.
Desde este territorio visibilizo que a este accionar las mujeres le hemos llamado VIOLENCIA Y ACOSO POLÍTICO Exijo al feminismo comunitario coherencia ética!!!

Estos últimos días se ha profundizado el acoso y la persecución hacia nosotras: Jimena Tejerina, Adriana Guzmán Y Diana Guzmán por parte de Julieta Paredes hoy “Directora de Industrias Culturales” en el Ministerio de Cultura. La misma se ha traducido en buscar por todos los medios que no se publique un artículo que escribió Adriana, y en la difusión de un comunicado de dudosa procedencia en el cual nos señalan de deudoras... Este comunicado ya salió cuando la señora Julieta Paredes daba una gira de popularidad en Europa junto a sus compañeras que decidieron hacerse cómplices de la violencia que vivimos (siendo autoridad)... yo desmentí en su oportunidad en la página que salió el mismo, página de la que me bloquearon inmediatamente y borraron mis publicaciones negando mi legítimo derecho a réplica cuando se me acusa de no haber realizado una rendición de cuentas... Tratando de reducir un delito a un desentendimiento en cuestión de platas. ¡¡¡No debo dinero!!! Hoy hay una denuncia penal en curso con fiscal ya designada.

Esperamos que todo este aparataje de acoso que se ha profundizado este último tiempo utilizando a compañeras (esperemos por desinformación y no posicionadas a lado de la violenta), no se constituya en acciones orientadas a evadir la ley. Lamentamos que se profundice el acoso, lamentamos que personas utilicen su cargo para profundizar su ejercicio de poder en favor de sus apetitos personales. Hemos luchado en el proceso de cambio y lo seguiremos haciendo porque también soñamos con un vivir bien para nosotras, pero un vivir bien sin violencias... 

¡POR UNA LUCHA QUE DESENCUBRA LAS VIOLENCIAS! Jimena Tejerina



VIOLENCIA INSTITUCIONAL, COLONIAL, LIBERAL, CONTRA LAS MUJERES (COTIDIANA, MASIVA Y PERSONAL)



Un largo tour…?[1]
X victoria aldunate, lesbofeminista, terapeuta y escritora/El Desconcierto
¿”No eres feliz, autónoma y empoderada”? ¿”No entiendes el amor entre mujeres y la sororidad”? “Hazte ver. Quizás un taller de empoderamiento y género te sirva”…

¿Y qué es ser mujer?, pregunto. La mujer de unos 50 años se queda en silencio frente a mí y luego de un par de minutos, llora. La segunda vez que hablamos de ello, responde: Perderlo todo y que la usen a una todo el tiempo y toda la gente.

En una conversación con una joven de 25 años que ha estado en varias relaciones de agresión de parte de sus parejas –arriesgadamente- afirmé: Pero no todos los hombres son violentos…. Ella respondió categórica: “No sé, yo no conozco a ninguno”. Esa vez yo me quedé enmudecida.
En una tercera conversación con la mujer más adulta, ella explica: No sé cómo ser feliz, fue tanto el dolor, tantos años… la primera vez que me emborraché con pisco fue a los 15, lo hice para aguantar lo que los hombres me hacían, luego seguí consumiendo para morirme, ahora tengo deseos de consumo para olvidarme de todo.

(Son todas mujeres “en calle”, como se nombra hoy por hoy a la pobreza extrema).
El colonizador –o colonizadora-, de forma omnipotente piensa que conoce aquello que ve[2]. Es decir, cree que entiende lo que está mirando y lo enjuicia en su lenguaje y códigos. Por ejemplo informa: “Mujer dependiente con trastorno de personalidad limítrofe”. O explica: “Su problema es el consumo y no la violencia”, y ese argumento sirve para excluirla de una Casa de Acogida de SERNAMEG[3]. Lo más importante aquí, es que le ahorra un cupo al Estado. El colonizador puede partir en dos a la mujer, con tal de que calce en sus teorías prestadas de occidente y, especialmente, en su economía: y entonces afirma que una misma mujer, en realidad, es dos: una, la que consume/otra, la víctima de violencia.

No hay plata para las mujeres en general y menos para las que viven en la calle y tienen consumo de drogas y alcohol. Es que no son mujeres, importan menos que las mujeres –lo que ya es mucho decir-.

¿“Autonomía”?
El estado colonizador que está convencido de que sabe lo que “la otra” no sabe de sí misma, disfraza su falta de ética con discursos. Por ejemplo ese del “empoderamiento”, que ya lo calamos hace rato porque se pesquisa rápido. Es que no disimula siquiera que cree que debe “enseñarle” a “la otra” el “poder” (“empoderarla”).

Pero hay otros discursos perversos, que recién elabora, y la sospecha nos coloca en guardia (una sabe más por vieja bruja, que por otra cosa).

Desarrollan sus power point y aparece la palabra mágica “autonomía”. Y ahí viene el combo, porque en realidad la violencia contra las mujeres tiene que ver con “su falta de autonomía”.
Hay que oír con atención y pérfida sospecha, para saber lo que están diciendo. Y es que adoptaron el concepto “autonomía” –ese que fue tan valioso para nosotras hace una década-, para su propio beneficio y el del bolsillo de los enriquecidos a los que sirven.

La canción dice más o menos así…
- La institución respeta la autonomía de la mujer.
- Y ¿qué sería eso…?.
- Que ella asuma su individualidad ciudadana y cuide su vida…

Ya apareció -oiga usted- la combinación “individua-ciudadana”. Pero hay más, también está la “inclusión- integración”. Por ejemplo: “Integrar urgente a una mujer -de cerca de 60 años que ha estado 20 “en calle”- y ha pasado por muchas instituciones que le han entregado sus servicios sociales auspiciados por el estado… ¡y ya está bueno que se integre!…”.

- ¿Se integre? ¿A dónde? ¿Cómo?
- “Qué trabaje”.
- ¿Ya?...
- ¡En call center, vendiendo sanguches o chiclés o algo! Para que no siga aprovechándose de las instituciones con su uso funcional, utilitario. ¡Que desarrolle autonomía!

El estado se cansa de dar teta. Y de haber ninguneado a la gente y a las mujeres, de haberlas menoscabado hasta el punto de la anulación, de haberlas hecho más dependientes que antes para mostrarse como el padre bueno y protector, ahora comienza a reclamarles “autonomía”. “Autonomía” de la misma gente a la que borró de su mapa y memoria.

No son mujeres
Una mujer que habita la calle no está precisamente cuidando su vida. Tampoco es ciudadana. Está borrada tanto de la Ciudadanía empobrecida que reclama –apenas- educación y pensión, como de la Ciudadanía partidaria en su salsa congresista.

Lo que sí, neoliberalmente hablando, es una “individua”, y entonces le cabe la responsabilidad de su propia vida a ella solita. Convenientemente, su “responsabilidad social” es “individual”.
Así, sin comunidad ni ética, ¿Por qué el estado gastaría plata en casas comunales para mujeres? ¿Si ni siquiera lo hace en hospederías y albergues y cuando hay esas instancias, por 30 cupos para hombres tienen 6 para mujeres?

De hecho, ellas importan menos que un hombre en la misma condición: Abandonaron la sagrada familia, lo doméstico, los cuidados; dejaron de ser madres o nunca parieron; se quitaron un marido de encima o jamás lo tuvieron. No son esposas. No hacen el Trabajo Reproductivo que entrega buena parte del producto interno bruto (PIB) al país chileno en donde el 1 % de la población concentra la riqueza.

No son mujeres disponibles socialmente por ende están por su cuenta y riesgo = Autónomas.
Pero como una mujer es una mujer, hombres de su misma condición o no, la obligarán a estar “disponible” para ellos. A cambio de droga, a cambio de espacio donde dormir o a cambio de nada, solamente por mujer.
Rucos y mujeres

“Dos tipos me dejaron entrar a su ruco, yo tenía dos lucas solamente, pero quería más, entonces uno me bajó el pantalón y me violó, se turnaron, y me dieron otro pa’ fumar, y ya no recuerdo más…”.
“No duermo porque no quiero, porque en la calle usted sabe lo que le pasa a una, sea vieja o joven, a todas les pasa”.

“Es que usted no me entiende, yo no soy mujer, soy maricona. Por eso muchas veces he tenido que pegarle a varios tipos, porque lo que me hacen ellos, no está bien”…
Violencia cotidiana, masiva y personal

Y es que “si no puedes adaptarte satisfactoriamente a la vida, es tu problema, quizás un profesional pueda ayudarte, no trates de cambiar el mundo, mejor libera tu mente. El presupuesto es la ideología individualista, si no puedes hacer algo… es por una falla personal… problemas psicológicos que impiden ser felices, adaptadas y efectivas… La ideología individualista aísla a la gente y arroja la culpa de inadaptación y fracaso sobre el individuo”, explicaba la feminista radical Diana Desmore[4] en los años ’70 del siglo XX, y no ha cambiado, ha recrudecido.

La violencia contra las mujeres y las niñas, la violencia moral contra las mujeres mayores, es cotidiana masiva y personal, el feminicidio es un delito instantáneo, de acción pública, de daño material y que se puede cometer por acción u omisión[5].

Pero en Chile la violencia contra las mujeres no es problema público, sino solamente “familiar” y también por eso, porque ellas no tienen familias, las mujeres que viven en la calle no son “sujetos” de violencia intrafamiliar para las leyes del estado chileno.

Eso sí, dicen que en este CENSO, están contabilizando a hombres y mujeres “en calle”… Pero justamente el día anterior a dicho CENSO, un migrante peruano que vive en la calle, nos cuenta: “Esta noche no hay ruco. Los de la municipalidad estaban retirándolos… dicen que es por el censo”… Debe haber sido un largo tour para los encargados de limpiar el país de rucos; por todas las líneas de tren, puentes, postas, hospitales, sitios baldíos, basurales y demás puntos similares, en todo el territorio. Y es que un ruco –así le llama la gente que vive en la calle y los construye- es una vivienda hecha con cartones latas, sillones y otras especies sacadas de la basura. Los instalan para dormir, consumir y guarecerse del frío, y Chile –este país occidental, civilizado y desarrollado- está lleno de eso… Si no los ha visto, es porque son invisibles al ojo colonizado de la chilenidad.

[1] “En Un Largo Tour”. Canción de Sol y Lluvia que inicia “A esta hora justamente a esta hora/Que tu cerebro empieza a cabecear/Con la última telenovela/Quisiera sacarte a caminar En un largo tour Por Pudahuel y la Bandera/Por Pudahuel y por la Legua/Y verías la vida tal como es/A esta hora justamente a esta hora/ En que comienzas a mirar tv/Mentiras por minuto…

[2] Joane Nestle, lesbiana feminista, artículo “¿Existe una sexualidad feminista?” en Revista “Nosotras que nos queremos tanto” del colectivo feministas lesbianas de Madrid N° 6 Febrero 1988.

[3] Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género, que actualmente tiene nivel de Ministerio.
[4] Diana Desmore, “La Independencia de la Revolución Sexual”. http://feminismosenlapuntadconhilo.blogspot.cl/2012_09_01_archive.html
[5] “EL FEMICIDIO INTIMO EN LA CIUDAD DE LA PLATA- AÑO 1997-2001, Susana Mariel Cisneros.

DESDE CHIAPAS SOBRE RUPTURA DEL FEMINISMO COMUNITARIO (FEMINISMO COMUNITARIO AUTÓNOMO)




El Feminismo Comunitario en Bolivia ha sufrido una ruptura que nos ha tocado a todas, después de sentipensar hemos llegado al siguiente corazonar que queremos compartirles:

Nosotras, como mujeres situadas geopolíticamente en Chiapas, México, con voz y cuerpo feminista sentimos la herida de la fractura en el Feminismo Comunitario al cual nosotras abrazamos después de un taller realizado por Julieta Paredes en San Cristóbal de las Casas en Octubre 2016. Somos mujeres de diversas edades, con formaciones distintas y caminares diversos que se juntaron en el camino del Feminismo Comunitario. A pesar de que nos constituímos como Tejido de Feminismo Comunitario, no fuimos reconocidas, acompañadas o involucradas dentro de la orgánica y se nos negó la información sobre la problemática que se sucitaba dentro de los tejidos con el pretexto de “cuidarnos y protegernos”. Queremos dejar claro que somos mujeres provenientes de distintas luchas y caminares con el suficiente criterio para aportar, reflexionar y acompañar sobre el conflicto. La información nos llegó de manera externa a la orgánica y consideramos que no es información privada ni clandestina sino que es una situación que nos convoca a todas a involucrarnos y posicionarnos. A partir de las cartas y comunicados que se escribieron entre Adriana, Ximena y la orgánica tejemos nuestra palabra y compartimos nuestros sentipensar.

Nos dolemos con el dolor de las compañeras agredidas, nos solidarizamos y extendemos nuestra palabra con afecto y nos posicionamos: -Ante la violencia física y simbólica venga de quien venga -Ante el silencio cómplice de la violencia que se refleja en los comunicados firmados por los distintos tejidos que forman la orgánica. -Lo personal es político y por lo tanto creemos que los tejidos tenían que haber acudido al llamado de acompañamiento de las compañeras y no reducirlo al ámbito privado y personal de la relación entre Adriana y Julieta, asumiendo una práctica de silenciamiento del conflicto. -Nos oponemos a la violencia que implica la privatización y centralización del movimiento. -Ante la acumulación de poder dentro de las organizaciones y luchas políticas cuyas prácticas se direccionan a la acumulación de capital político y no hacia un horizonte de transformación que es hacia donde pretendemos caminar. No somos capital político de nadie. Nos convocamos a repensar DESDE DONDE ESTAMOS AMANDO; a no traicionarnos a nosotras mismas en nuestras luchas; a asumir una responsabilidad individual y colectiva que atraviese profundamente nuestros cuerpos y mentes y se base en un compromiso ético y político; a asumir una práctica de autocuidado y cuidado que nos invite a vivir la experiencia de la otra y a construir mecanismos de reparación y justicia propios de las luchas. Tomamos un posicionamiento geo corpo político acerca de nuestro caminar AUTÓNOMO debido a la ruptura del feminismo comunitario: abrazamos y reafirmamos nuestro compromiso de existencia con la comunidad y para ella, el cuidado de la Madre Tierra como parte de nuestras cuerpas, nos sumaremos a las campañas y acciones de denuncia de este sistema colonialista, capitalista y patriarcal en todos los frentes y geografías. Seguiremos compartiendo la palabra del feminismo comunitario, antipatriarcal y decolonial, porque no es una franquicia exclusiva.

Entendemos esta lucha como lo que es, por la vida, y nos negamos a dejar de caminar llevando el feminismo comunitario en nuestra lucha, sin embargo no vamos a caminar de la mano del silencio y de la violencia patriarcal, no seremos cómplices de nadie se nombre como se nombre. Seguiremos el camino de despatriarcalización de nuestros cuerpos y cuerpos colectivos. Estamos aquí en Chiapas con el oído y el corazón atento. Sean bienvenidas TODAS siempre a nuestro territorio a sentipensar/corazonar/caminar/tejernos juntas con el respeto que nos merecemos todas y el AMOR por la vida que nos convoca.

San Cristóbal de las Casas, Chiapas, abril 2017. Feminismo Comunitario Autónomo Chiapas


“NO HEMOS DESARROLLADO METODOLOGÍAS FEMINISTAS DE DESPATRIARCALIZACIÓN INTERNA TANTO PSÍQUICA COMO EMOCIONAL...” (YAN MARÍA)



CARTA A ADRIANA Y JIMENA DEL FEMINISMO COMUNITARIO DE BOLIVIA
X Yan María Yaoyólotl C./Enviada X Feministas Comunitarias Antipatriarcales y Yan María Yaoyolotl
Tenochtitlan, México, 30 de marzo 2017
Respecto a la carta que publicaron en redes sociales el 23 de marzo deseo manifestarles mi solidaridad, ya que no podemos permitir que ningún ser humano violente a otro y menos una mujer a otra.

Respecto a la situación que plantean, debido a que aún no cuento con lugar para vivir, ni internet y estoy participando en la reunión nacional del frente feminista, les envío solamente un resumen apresurado de mi posición política al respecto ya que es inadmisible el silencio de cualquier feminista, como si nada estuviera pasando, lo cual es precisamente patriarcal.
Recordemos que la violencia del esposo contra la esposa y de los familiares y parientes contra sus integrantes mujeres permaneció en el silencio durante alrededor de cinco mil años hasta que el movimiento feminista (de los 70) la sacó a la luz pública. Hasta entonces, la humanidad “se enteró” que existía violencia en la relación conyugal, dentro del hogar y en el entorno parental hacia las mujeres, descubriendo que en estos ámbitos también se establecían relaciones de explotación y dominación, es decir, de poder y que, por tanto eran ámbitos políticos y no privados, de ahí el slogan feminista: lo personal es político. De igual manera, dicho feminismo descubrió que existía violencia contra las mujeres en los ámbitos de la lucha social sindical, obrera, de izquierda, de clase, partidaria, campesina, jornalera, indígena, racial, guerrillera, político-militar, etc. por parte de los propios compañeros que luchaban contra determinados opresores

 
ENCUENTRO EN LAGA, 10 Y 11 DE DICIEMBRE 2011 (foto: archivo victoria aldunate)

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Asimismo, dicho feminismo expuso las enormes dificultades, primero, para reconocer la violencia; segundo, para denunciarla y tercero, para lograr justicia. Pero en relación a la violencia dentro de las propias organizaciones de la lucha social resultó aún más complicado, porque los integrantes no la reconocen o impiden se denuncie exigiendo se mantenga el conflicto al interior de la esfera grupal -como sucede en la esfera doméstica- y acusan a las denunciantes como traidoras a la organización o movimiento. Y todavía más difícil, denunciar a líderes y dirigentes que encabezan dichas luchas sociales porque se supone son una guía y autoridad en el combate contra los opresores por lo que son venerados e intocables, considerando a las denunciantes “traidoras” a la organización o movimiento.

Dicha violencia sucede porque llevamos internalizado al patriarcado dentro de nosotras y nosotros mismos -lo que Marx llamaba: ideología y la necesidad de una conciencia de clase-. El patriarcado no se reduce solamente a un sistema económico, político, social y cultural externo que nos oprime desde fuera, lo más grave y peligroso es que éste se inocula e infiltra dentro de nosotras y nosotros mismos desde la gestación e infancia -como un virus en el cuerpo- y si no trabajamos la despatriarcalización permanente lo reproducimos constantemente a lo largo de nuestra vida y dentro de nuestras organizaciones.

El problema es que las organizaciones y movimientos de la lucha social no hemos desarrollado las metodologías feministas de despatriarcalización interna tanto psíquica, emocional, mental, cultural como espiritual, es decir, la revolución externa-interna que proponía el feminismo radical (FR) de los 70s. Y esto es entendible porque la lucha social es tremendamente dura y desgastante, sobre todo para las mujeres, además de sufrir la represión sistemática del Estado. Y el combate a la patriarcalización interna requiere de muchísima conciencia, tiempo y dedicación, además de que las luchas sociales aún no han retomado al feminismo como parte de sus programas de lucha.
Una lucha social que es exterior únicamente, es patriarcal. Porque no considera lo interno, deja fuera la otra mitad de la lucha, la individual, personal, privada, e íntima y ambas se tienen que dar sincrónicamente, al mismo tiempo, ni una primero ni otra después. Revolución interna y externa, es la perspectiva del feminismo verdaderamente revolucionario.

ENCUENTRO EN LAGA, 10 Y 11 DE DICIEMBRE 2011 (foto: archivo victoria aldunate)


El caso Julieta.
Como parte del feminismo comunitario en México en varias ocasiones insistí a Julieta Paredes la importancia de trabajar ese nivel interno en las colectivas. De hecho, le explicaba que la ritualística espiritual-política que realizo antes del inicio de cada trabajo político tiene ese objetivo, el trabajo interno para ir desmontando la maquinaria psíquica y mental patriarcal que el sistema patriarcal ha instalado dentro de nosotras mismas y al interior de nuestras organizaciones de lucha social, pero creo nunca vio dicha importancia. Julieta hizo lo que los hombres hacen sistemáticamente a las mujeres y eso es antifeminista.

Pienso que a Julieta le ha faltado ese trabajo interior… pero, también, queridas compañeras Adriana y Jimena, a la comunidad que ustedes han formado. Trabajo que el feminismo empezó a realizar en los 70s y se olvidó con la imposición del generismo (perspectiva de género). Cuando una persona, colectivo, comunidad, organización, partido, movimiento, guerrilla, gobierno popular o revolucionario, etc. no realizamos este trabajo interno de despatriarcalización -mental, emocional, psíquico, sexual, simbólico, espiritual- corremos el peligro de reproducir y caer en conductas patriarcales: imposición de ideas o metodologías, abuso de autoridad, sometimiento de los demás, control de la vida de los participantes, agresiones y violencia; así como utilización de los movimientos sociales para beneficio propio, oportunismo, desviación de las luchas sociales, hasta corrupción, engaño, demagogia, traición, etc. creando tiranos o dictadores (caso Stalin).

De ninguna manera pretendo estar exenta, también yo he caído en algunas prácticas impositivas a lo largo de mi militancia social y política precisamente cuando he dejado de lado dicho trabajo personal interno. Por eso mismo llegué a la conclusión de que este trabajo debe ser constante y permanente porque en cualquier momento pueden salir a flote nuestras miserias humanas -o monstruos- dañando 
a nuestras compañeras y hermanas de lucha.

Creo que Julieta debe asumir su responsabilidad en diversos actos de violencia hacia mujeres de los que varias se han quejado o denunciado aunque no haya sido público, actos que le señalé la última vez que hablamos en México en casa de Eri y negó categóricamente. Así como mi oposición determinante a vincular alcohol y lucha social, ya que la lucha social es sagrada jamás debe relacionarse con alcohol, drogas o sexo -sexo entre las integrantes-, lo cual percibió coartante de la libertad personal y represivo. Estas respuestas suyas fueron unas de las razones por las cuales me alejé del feminismo comunitario en México.

Desde mi análisis político, ello se debe a que Julieta se ha mantenido en una postura política “homosexual” y no “lesbiana”, porque aún no ha entendido que precisamente el lesbianismo surgió y se conformó dentro del feminismo como una propuesta contra las actitudes patriarcales, machistas y misóginas de las mujeres homosexuales o gays, una de cuyas características era la violencia entre ellas. Y precisamente la diferencia entre “las homosexuales” y “las lesbianas” radica en que las primeras se comportan como hombres o quieren ser como hombres y, por el contrario, las segundas se aceptan como mujeres pero re-definidas por ellas mismas y no por el patriarcado bajo un proceso constante de auto-despatriarcalización o deconstrucción del patriarcado internalizado (feminismo radical (FR) de los 70s. Ver: Adrianne Rich, Sheila Jeffreys entre otras).

Este hecho no es algo excepcional. Se presenta en muchos espacios de mujeres ongs, fundaciones, institutos de las mujeres, comisiones de género, secretarias de la mujer, áreas de género de universidades, partidos, gobiernos y organismos internacionales pero se le esconde y oculta para mantener una cara políticamente correcta. O en negocios supuestamente “feministas” como, en México, el caso no resuelto de violencia hacia las mujeres en el bar-restaurante Punto Gozadera y su banda musical Vulbatucada. Además de muchos casos de “mujeres empoderadas” que han ejercido y ejercen formas de sometimiento, servidumbre, vasallaje y maltrato a otras pero los mantienen acallados por ser institucionales.

Además, sería totalmente inadmisible que el generismo (perspectiva de género) y el queerismo (ideología queer o trans) utilizaran este caso de manera racista, clasista, misógina o lesbofóbica para atacar posturas políticas de sectores sociales especialmente vulnerabilizados por el patriarcado -del cual ellas (os) también forman parte-. Ni tampoco que la derecha feminista reaccionaria lo utilizara para atacar al gobierno de Evo Morales que a pesar de todas las carencias, errores, desviaciones y defectos no puede compararse con los devastadores gobiernos pro-imperialistas de extrema derecha profundamente clasistas, racistas, misóginos y hasta de corte fascista como por ejemplo el actual gobierno mexicano de Peña Nieto. La revolución es internacional o no es revolución, cualquier cambio local será cooptado o aplastado por el capitalimperialismo.

Creo que lo más importante de esta enseñanza (conflicto) es salvar al Feminismo Comunitario (FC) como proyecto político, propuesta social emancipadora y el tejido de relaciones internacionales que ha construido, este impasse no debe destruirlo sino reforzarlo pero realizando una autocrítica. Así como brindar apoyo y acompañamiento a las compañeras agredidas y dar la oportunidad de que Julieta se rehabilite

Sin embargo, debido a la gravedad del hecho, sería muy importante que Julieta Paredes reconociera su conducta patriarcal y renunciara públicamente al FC, hasta que haya trabajado su conducta patriarcal, con el fin de no arrastrar al FC al desprestigio político y permitir que las compañeras agredidas, no agredidas y la orgánica internacional continúen trabajando.
Además, paralelamente, sería importante que el feminismo comunitario (FC) en México y otros países que se ha ido tejiendo en torno a la propuesta de Julieta y Adriana se pronuncien al respecto y no escondan el problema bajo tierra ya que generaría desconfianza en su propio proyecto político, como sucedió con Punto gozadera en México.


ENCUENTRO EN LAGA, 10 Y 11 DE DICIEMBRE 2011 (foto: archivo victoria aldunate)

Respecto a su iniciativa de un feminismo comunitario antipatriarcal (FCA) es buena si realmente se basa en la despatriarcalización interna además de la externa.
Les informo que esta carta la haré llegar a Julieta misma y a las compañeras que me han informado por correo (porque no tengo feice ni tuiter) recibieron la carta que ustedes enviaron.

Un abrazo sororal, combativo y revolucionario.
Por feminismo eco-etno-comunista-bodhisatva o barbarie.


ConSideraCioNes sObRe la rUptuRa del FeMiniSmO ComUnitario



Sobre la Ruptura del Feminismo Comunitario
X FEMINISTAS CALLEJERAS/5 DE ABRIL DE 2017 /Página facebook de feministas callejeras/Enviado X feministas callejeras
El comunicado donde las hoy autodenominadas “feministas comunitarias anti-patriarcales” (FCA), anuncian la ruptura con la orgánica del Feminismo Comunitario (FC), denunciando ante la opinión pública, la violencia física, sexual y hasta intento de feminicidio, por parte de Julieta Paredes, fundadora e integrante de su colectivo, son indudablemente graves , por eso unimos nuestras voces a muchas compañeras y colectivos, que rechazan estas formas violentas dentro de toda organización y relación intima.

Sin embargo, esta ruptura de las integrantes del feminismo comunitario, se debe a razones personales y está lejos de significar un quiebre con el planteamiento político de esta organización, que durante estos años se convirtió en el feminismo oficialista del gobierno. En la carta presentada por las FCA, notamos una ausencia total y auto-crítica acerca de su relación política con el gobierno del MAS, un gobierno que se caracteriza por conservar las estructuras patriarcales, capitalistas y coloniales.
En ese sentido, si bien afirmamos como muchas feministas de que “lo personal es político”, este planteamiento no puede entenderse o quedarse dentro de un plano íntimo, es decir, es contradictorio que se cuestione solo el caudillismo de Julieta paredes, pero apoyen de forma incondicional la re-elección de Evo Morales.

El feminismo Comunitario, es una propuesta que ha alcanzado gran aceptación a nivel latinoamericano incluso mundial, con los viajes contaste de sus integrantes a diferentes lugares, según parece lograron incluso una coordinadora internacional, así que estamos hablando de uno de los feminismos más influyentes de Latinoamérica, que emerge desde Bolivia, por eso es fundamental ver sus planteamientos elaborados durante 10 años.

Julieta Paredes, junto a sus compañeras construyen una “propuesta teórico-práctica y socio-política”, bajo la lógica de recuperar la comunidad (entendida como cualquier comunidad urbana rural religiosa, deportiva, cultural, política, de lucha, territoriales, educativas, de tiempo libre, de amistad, de barrio, generacionales, sexuales, agrícolas, escolares, etcétera, donde es susceptible de hacer y construir comunidad), por eso para ellas el F.C.:

” Parte de la base de no enfrentar ni construir desde los derechos individuales, sino colectivos; desde esa comunidad que es lugar de identidad común, de memoria ancestral, de coyuntura particular y que compara con un cuerpo que tiene su parte hombre, su parte mujer y su parte transgénero. – el sistema patriarcal vuelve, ha sido porque no se ha tenido en cuenta a la mitad de cada pueblo que somos las mujeres.” 


El feminismo comunitario, parece un feminismo posicionado desde el posmodernismo, el cual se centra en el tema de la identidad cultural y no menciona absolutamente un análisis clasista, muchos menos considera si existe o no, una lucha de clases, pero promueve la construcción de “la comunidad de comunidades”, supuestamente a construirse con los sectores populares, e indígenas y desde las calles:

“El feminismo comunitario se construye desde las calles, no desde los partidos, porque, según Julieta, “no vamos a dejar nuestros sueños en manos de ningún político”.

Contrariamente a estas afirmaciones, (que recuerdan una corriente del feminismo anarquista), el Feminismo Comunitario en año 2015 ya articulaba con el gobierno del Mas, quien le habría abierto las puertas a diferentes espacios para trabajar con estas bases de este partido y se puede pensar también latinoamericano, según acuerdos entre partidos afines.

Suponemos que por estos contactos y trabajo con la base de los movimientos afines al MAS, prefirieron callar frente al tema del Tipnis y los golpes y encarcelamiento de mujeres en Chaparina en el año 2011, también su desmedida afirmación de que un motín de policías, llevaría a un “golpe al proceso de cambio”, (http://www.fedaeps.org/spip.php?article358), y la defensa ciega de Julieta Paredes del machismo de Evo Morales, expresado en las coplas, http://www.la-razon.com/index.php_url=/opinion/columnistas/indio_0_1570043030.html, en todos estos casos sus compañeras, hoy FCA, guardaron la línea del grupo, ni siquiera llamaron a la reflexión, apoyando también la re-elección de Evo Morales.

Son innumerables las referencias que se pueden hacer sobre la relaciones del FC con el gobierno del MAS, que hace poco termino dando a Julieta Paredes un cargo de directora de industrias culturales, hecho que tampoco cuestionan las FCA al gobierno, a esta altura queda claro el apoyo incondicional, absoluto y acrítico de las compañeras del FC y FCA con este gobierno.
Según se vio, después de más de 10 años de nacimiento el FC., no tiene una reflexión y denuncia sobre los Estados capitalistas, patriarcales, burgueses, como el de Evo Morales, en los cuales pretende llevar adelante la “comunidad de comunidades”, vale preguntar ¿estas comunidades, no quedan atravesadas por estas estructuras económicas, sociales, políticas que detenta un Estado?, esta prácticas políticas como el FC ¿no terminan apoyando el saqueo, entreguismo, la propiedad privada trans-nacional?, ¿Cuál realmente el papel que juega un feminismo que invisibiliza estas estructuras clasistas y no reflexiona, ni denuncia esto?.

Consideramos que fruto de esta ausente reflexión, resultan sus propuestas de manejo interno de la violencia. Según su denuncia virtual, el intento de feminicidio de Julieta Paredes contra su pareja y compañeras de grupo, aconteció hace meses atrás, pero se evitó ponerla ante las autoridades, porque orgánicamente las conminaron a un manejo interno del mismo, hecho que fracaso, porque Julieta continuaba con agresiones, hasta que tuvo que derivar en una denuncia a través de FACEBOOK.
Frente a esto, es válido preguntar ¿si estas formas internas de manejo de la violencia, terminan siendo otros mecanismos de encubrimiento patriarcal y machista?, bajo los típicos discursos como “ no denunciar por el buen nombre del colectivo”, entonces parecería que las mujeres se organizan para supuestamente salir del lugar violento, y sin embargo, como vemos ,se vuelve o se construye uno espacio igual de violento con muchas mujeres, entonces 10 años de hacer feminismo habrían pasado en vano.

Finalmente, si las FCA, han decidido continuar apoyando un gobierno que defiende la propiedad privada en tantas leyes y políticas públicas, como en otro ámbito Julieta Paredes lo hace al defender como solo suya la propiedad intelectual de libros construidos colectivamente e incluso como todo macho, llega a creer que su ex pareja le pertenece.
Es oportuno que por lo menos, las FCA sean consecuentes y lleven su denuncia hacia instancias legales, ya que ellas mismas afirman que hubo avances para nosotras las mujeres, y enfrenten bajo estas leyes este acto de violencia, y muestren con sus actos que realmente NADA JUSTIFICA LA VIOLENCIA, como ahora lo afirman.

Feministas Callejeras


“...HEMOS SUFRIDO VIOLENCIA FÍSICA Y PSICOLÓGICA...”


“Denuncio, no quiero callar más”
X Diana Guzmán/ Enviado X Diana Guzmán/ 27 de marzo 2017
Yo Diana Vargas denuncio la violencia, no quiero callarme más porque callarme implica hacerme cómplice de un sistema donde él violento o la violenta en este caso tienen las de ganar sólo porque o es conocida, o la versión de la historia es más creíble en ella que en mí.

Esta denuncia la hice publica el 13 de enero de este año y como consecuencia el 17 de enero la “orgánica del feminismo comunitario” manda un comunicado censurando y pidiendo que me deje de llamar feminista comunitaria, pero sí lleva de gira para dar charlas a la VIOLENTA.

No quiero callarme porque hay casos en los que una muere en el intento, me encuentro denunciando por eso pues temo por la vida de mis compañeras y por la mía. Durante más de un año hemos sufrido violencia física y sobre todo violencia psicológica, yo he sufrido violencia política intentando formar un espacio de debate desde la universidad con las organizaciones sociales. Sí soy joven mujer feminista hija y aymara, no lo sé todo y es por eso que he iniciado mi propio camino y en este camino me reafirmo Feminista Comunitaria Antipatriarcal pues esta lucha es mi fuerza y mi proyecto de vida. La lucha contra la violencia, el machismo y contra el patriarcado hoy no permiten hacerme cómplice. En este mundo hay violencia que se deja pasar, hay dolores que valen más que otros y existen silencios que juegan con la vida. No espero justicia pues sé que hay un sistema que oculta y encubre este tipo de cosas. No espero nada.

DENUNCIO a la señora Julieta Paredes Carvajal por acoso sexual a compañeras cuando esta borracha, denuncio por violencia psicológica en estado de ebriedad, denuncio por intento de feminicidio, denuncio por amedrentar a mi familia, algunos espacios los recicla el patriarcado este no ha sido la excepción y me niego a callarme Denuncio porque no es la primera vez que pasa, soy una más de la larga lista y es mi responsabilidad denunciar.

Nada justifica la violencia, nadie puede decidir qué dolor vale más. A mi parecer una construye un espacio de lucha con esperanza, utopías y confianza, los espacios que construimos las mujeres contra el patriarcado tienen que tener además posicionamiento político pues nos estamos enfrentando al sistema que nos oprime y nos mata cada día, a las “compañeras” que firman el comunicado del 17 de enero del 2017 NO LES PERDONO el haber traicionado mi confianza, mi esperanza y mi proyecto de vida, su complicidad y doble discurso al querer intentar sanar el dolor de Julieta Paredes claramente evidencia su caudillismo, déjenme decirles que ese mundo donde las jóvenes de su organización piden ayuda y ustedes no responden, es cruel, ese mundo donde no pueden dolerse de otra compañera e intentar dolerse por las wawas es individualista y le son funcionales al sistema.
Nadie les dio permiso de decidir sobre mi dolor y mi lucha. Julieta Paredes no puede quedar impune, tiene un doble discurso y lo peor tiene un doble accionar. La palabra es nuestra herramienta de lucha desde nuestra memoria y ella la ha privatizado, las personas le son desechables, la conozco desde pequeña, manipulables y útiles. La violencia si nos callamos, se vuelve miedo.

L@S violentas existen porque dentro de las violentadas existen cómplices.
–Simone de Beauvoir-.


Diana Guzmán



SOLIDARIDAD CON TODAS AQUELLAS QUE DENUNCIAN DESDE ESTE PROCESO TAN LENTO Y DOLOROSO...



PRONUNCIAMIENTO DE LUNAS LESBOFEMINISTAS EN SOLIDARIDAD CON LAS COMPAÑERAS BOLIVIANAS Y CON TODAS AQUELLAS QUE DENUNCIAN VIOLENCIAS DE OTRAS MUJERES Y/O LESBIANAS:
Enviado X Karina Vergara
Desde hace algunos años, en la Abya Yala, mujeres y/o lesbianas que hemos sobrevivido a violencias físicas, sexuales, psicológicas y económicas por parte de otras mujeres -algunas de ellas reconocidas y admiradas políticamente en los feminismos y lesbofeminismos-, estamos comenzado a visibilizar esas violencias.

Es un proceso lento y doloroso. Doloroso para quienes pensamos en las utopías construidas y nos organizamos desde los feminismos y lesbofeminismos, pero, también, y sobre todo es doloroso para quienes hemos tenido que vivir en experiencia propia esas violencias y sus consecuencias.
Desgraciadamente, ante las denuncias, hay una ola de reacciones, incluso de mujeres reconocidas y autonombradas como feministas, que silencian y revictimizan a quien denuncia:

-Hay quienes replican las prácticas patriarcales de la sociedad sin reflexión acusando de mentira, deslegitimando, minimizando la denuncia, haciendo escarnio de la denunciante.

-Hay mujeres heterosexuales, sobre todo, que desde una lesbofobia soterrada, minimizan el conflicto o bien lo atribuyen a una “esencia violenta” de las relaciones lésbicas.

- Al igual que hacen las personas no feministas ante denuncias contra la violencia de varones, se atribuyen intereses secundarios en la denuncia, ignorando y deslegitimando el proceso de injusticia que llevó al momento de no tener más camino que visibilizar lo sucedido. Eso es complicidad concreta con quien agredió y revictimización a quien denuncia.

-Hay aliadas incondicionales de las violentadoras que, por amiguismos, por intereses económicos y políticos o por miedo a ser señaladas en sus propias violencias, protegen y justifican a toda costa a quien ha hecho daño.

-Hay quienes, incluso, construyen elaboradas justificaciones pseudo teóricas sobre por qué es menos grave la violencia ejercida por una mujer sobre otra. Aquí alcanzamos a reconocer que quienes son creadoras de estas justificantes o son agresoras o no son las que han tenido que vivir día a día, a veces durante años, las consecuencias de la violencia que “no es tan grave”.

-Se nos invita a guardar silencio o a arreglar “el conflicto” en privado para no exponer a la violentadora a la justicia de los Estados o a la mirada o a los comentarios del mundo patriarcal, obviando que el mundo patriarcal no está sólo afuera, sino que es el que construye ese mandato de silencio y que ese mismo silenciamiento es el que revictimiza a quien vivió la violencia

-Otras prefieren “no tomar partido”, olvidando que la “neutralidad” es ya una toma de partido que deja sola a quien ha padecido.

Ante ello, desde Lunas Lesbofeministas, afirmamos que esas posturas son antifeministas y antilesbofeministas en tanto que se niegan a mirar que el ejercicio de la violencia no es una reacción incontenible, siempre es una elección.

Así mismo, reconocemos que en algunas de esas conductas protectoras de violentadoras lo que subyace, entre otros elementos, en el miedo a que se rompa la utopía de un espacio feminista posible y seguro entre mujeres.

Sin embargo, desde Lunas, creemos que ninguna utopía vale la pena si significa la injusticia para una sola compañera, si significa ignorar su dolor y su ansiedad, si significa solapamiento e impunidad para quien ha hecho daño.

Sabemos que los espacios seguros, creadores y mágicos construidos entre y por lesbianas y/o mujeres son posibles y son un hecho cotidiano, pero que visibilizar la violencia y buscar modos de enfrentarla en lugar de aliarnos en la ignominia de las violentadoras son el camino hacia que los espacios feministas y lesbofeministas se revitalicen, se fortalezcan y continúen creándose cada día.
Por ello, ante la denuncia en contra de la violencia vivida por Adriana Guzmán, Jimena, Diana y Julia, Feministas Comunitarias Antipatriarcales de Bolivia nosotras, lesbofeministas mexicanas, nos solidarizamos, las acompañamos y en medida de lo que la distancia física permite, las acuerpamos.
Reconocemos que nos alegramos que continúen con vida, pero sabemos que esa vida nunca debió estar en riesgo. Así mismo, agradecemos su valor en la denuncia.

Es un momento difícil para ustedas sin duda, pero no están solas.
Gracias por toda la lucha que significa mantenerse de pie.

¡Chicahua, compañeras!
¡Fuerza!

LUNAS LESBOFEMINISTAS