PAGINA EN CONSTRUCCIÓN...

PUNTADA CON HILO, COMUNICACIÓN DE MUJERES, fue un periódico en papel que circuló en los años '90. Nos definimos feministas y "con perspectiva de clase".

Salíamos mensualmente en todo chile, también llegábamos a otros países latinoamericanos. A organizaciones de base, tanto de mujeres como mixtas, llegábamos sin costo alguno o hacíamos un trato: una sola suscripción a cambio de varios ejemplares cada mes. Las ONGs e instituciones en cambio debían pagar sus suscripciones completas.

PUNTADA CON HILO se destacaba por un lenguaje directo, cercano, claro y por manejar como sus fuentes primarias los testimonios de las propias mujeres, sus experiencias, sus formas de evaluar los acontecimientos políticos y sociales, sus denuncias, sus ideas y elaboraciones políticas y culturales. Las "autoridades" en diversas materias, no pasaban de ser un apoyo secundario -tal como las estadísticas e informes oficiales-.

Denunciamos la falsedad de la llamada "vuelta a la democracia", las manipulaciones de los partidos políticos, rechazamos la instrumentalización de la lucha popular que hicieron -y hacen- la mayoría de las ONGs e instituciones -con honrosas excepciones-. Destacamos el feminismo popular, la mirada de clase y nos esforzamos por no caer en la sobreideología que daña -desde nuestra perspectiva- las luchas sociales. Hablamos mucho desde lo íntimo y desde los procesos que hacemos las mujeres en lo personal que es lo que realmente -estamos seguras- construye lo político cuando hay organización.

jueves, 12 de abril de 2018

SOLIDARIDAD CON TODAS AQUELLAS QUE DENUNCIAN DESDE ESTE PROCESO TAN LENTO Y DOLOROSO...



PRONUNCIAMIENTO DE LUNAS LESBOFEMINISTAS EN SOLIDARIDAD CON LAS COMPAÑERAS BOLIVIANAS Y CON TODAS AQUELLAS QUE DENUNCIAN VIOLENCIAS DE OTRAS MUJERES Y/O LESBIANAS:
Enviado X Karina Vergara
Desde hace algunos años, en la Abya Yala, mujeres y/o lesbianas que hemos sobrevivido a violencias físicas, sexuales, psicológicas y económicas por parte de otras mujeres -algunas de ellas reconocidas y admiradas políticamente en los feminismos y lesbofeminismos-, estamos comenzado a visibilizar esas violencias.

Es un proceso lento y doloroso. Doloroso para quienes pensamos en las utopías construidas y nos organizamos desde los feminismos y lesbofeminismos, pero, también, y sobre todo es doloroso para quienes hemos tenido que vivir en experiencia propia esas violencias y sus consecuencias.
Desgraciadamente, ante las denuncias, hay una ola de reacciones, incluso de mujeres reconocidas y autonombradas como feministas, que silencian y revictimizan a quien denuncia:

-Hay quienes replican las prácticas patriarcales de la sociedad sin reflexión acusando de mentira, deslegitimando, minimizando la denuncia, haciendo escarnio de la denunciante.

-Hay mujeres heterosexuales, sobre todo, que desde una lesbofobia soterrada, minimizan el conflicto o bien lo atribuyen a una “esencia violenta” de las relaciones lésbicas.

- Al igual que hacen las personas no feministas ante denuncias contra la violencia de varones, se atribuyen intereses secundarios en la denuncia, ignorando y deslegitimando el proceso de injusticia que llevó al momento de no tener más camino que visibilizar lo sucedido. Eso es complicidad concreta con quien agredió y revictimización a quien denuncia.

-Hay aliadas incondicionales de las violentadoras que, por amiguismos, por intereses económicos y políticos o por miedo a ser señaladas en sus propias violencias, protegen y justifican a toda costa a quien ha hecho daño.

-Hay quienes, incluso, construyen elaboradas justificaciones pseudo teóricas sobre por qué es menos grave la violencia ejercida por una mujer sobre otra. Aquí alcanzamos a reconocer que quienes son creadoras de estas justificantes o son agresoras o no son las que han tenido que vivir día a día, a veces durante años, las consecuencias de la violencia que “no es tan grave”.

-Se nos invita a guardar silencio o a arreglar “el conflicto” en privado para no exponer a la violentadora a la justicia de los Estados o a la mirada o a los comentarios del mundo patriarcal, obviando que el mundo patriarcal no está sólo afuera, sino que es el que construye ese mandato de silencio y que ese mismo silenciamiento es el que revictimiza a quien vivió la violencia

-Otras prefieren “no tomar partido”, olvidando que la “neutralidad” es ya una toma de partido que deja sola a quien ha padecido.

Ante ello, desde Lunas Lesbofeministas, afirmamos que esas posturas son antifeministas y antilesbofeministas en tanto que se niegan a mirar que el ejercicio de la violencia no es una reacción incontenible, siempre es una elección.

Así mismo, reconocemos que en algunas de esas conductas protectoras de violentadoras lo que subyace, entre otros elementos, en el miedo a que se rompa la utopía de un espacio feminista posible y seguro entre mujeres.

Sin embargo, desde Lunas, creemos que ninguna utopía vale la pena si significa la injusticia para una sola compañera, si significa ignorar su dolor y su ansiedad, si significa solapamiento e impunidad para quien ha hecho daño.

Sabemos que los espacios seguros, creadores y mágicos construidos entre y por lesbianas y/o mujeres son posibles y son un hecho cotidiano, pero que visibilizar la violencia y buscar modos de enfrentarla en lugar de aliarnos en la ignominia de las violentadoras son el camino hacia que los espacios feministas y lesbofeministas se revitalicen, se fortalezcan y continúen creándose cada día.
Por ello, ante la denuncia en contra de la violencia vivida por Adriana Guzmán, Jimena, Diana y Julia, Feministas Comunitarias Antipatriarcales de Bolivia nosotras, lesbofeministas mexicanas, nos solidarizamos, las acompañamos y en medida de lo que la distancia física permite, las acuerpamos.
Reconocemos que nos alegramos que continúen con vida, pero sabemos que esa vida nunca debió estar en riesgo. Así mismo, agradecemos su valor en la denuncia.

Es un momento difícil para ustedas sin duda, pero no están solas.
Gracias por toda la lucha que significa mantenerse de pie.

¡Chicahua, compañeras!
¡Fuerza!

LUNAS LESBOFEMINISTAS

POSICIONAMIENTO DE COLECTIVAS AUTÓNOMAS FEMINISTAS DE BOLIVIA SOBRE RUPTURA DEL “FEMINISMO COMUNITARIO”



LA VIOLENCIA MATA, NOS QUEREMOS VIVAS POSICIONAMIENTO DE COLECTIVAS AUTÓNOMAS FEMINISTAS DE BOLIVIA, ANTE LA RUPTURA DE LA ORGANIZACIÓN “FEMINISMO COMUNITARIO”
Enviado X Puka Uma y Aymara Llanque
El movimiento de mujeres, de lesbianas, feministas, anti-patriarcales, anti-capitalistas y antirracistas, desde donde muchas de nosotras nos nombramos, nos sentimos indignadas ante la denuncia de las compañeras de la Asamblea del Feminismo Comunitario Anti-patriarcal, compartido el 24 de marzo de 2017, respecto a hechos de violencia propiciados por Julieta Paredes. Son varias compañeras que pasaron por situaciones de violencia ejercidas por Julieta, por eso cuestionamos el feminismo caudillista, practicado y normalizado en Bolivia. Nosotras como colectivas independientes y autónomas no queremos formar parte de estos procesos y espacios donde nuestra voz es ninguneada, invisibilizada y cuestionada por “vacas sagradas”, a nombre de su antigüedad y ego. Somos críticas de las prácticas que se ejercen en estos espacios feministas, por esa razón no queremos ser parte de ninguna de estas organizaciones, creemos en el trabajo colectivo, donde cada una es importante y aporta desde lo que ha vivido. Estas múltiples violencias jamás tendrán justificación, elegimos no nombrar a las víctimas porque no queremos que entren en tela de juicio. Nadie está aquí para evaluarlas, ni pedirles pruebas, menos para dejarlas solas por diferencias políticas e ideológicas. Como espacios autónomos interpelamos a Julieta Paredes por intento de feminicidio, reproductora de la violencia patriarcal, en complicidad con un gobierno que promueve la impunidad, protege a quienes defienden su mal llamado proceso de cambio, y persigue a las voces disidentes. 

Julieta representa a Bolivia en el Comité de Expertas-MESECVI de la Organización de los Estados Americanos (OEA), para “prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres”; también es funcionaria a sueldo del gobierno de Evo Morales, como Directora de Industrias Culturales del Ministerio de Culturas. Denunciamos que en todas estas funciones públicas, Julieta Paredes usufructúa la lucha de las mujeres bolivianas, valiéndose de las reivindicaciones históricas, para construir un proyecto personal, estatal y partidario.

También, a pesar del momento difícil que viven, queremos compartir nuestros cuestionamientos a la Asamblea del Feminismo Comunitario Antipatriarcal, por sostener estructuras de poder estatal y partidario que sostienen al patriarcado y que atentan contra sus vidas, como lo hacen con las mujeres de este territorio. El Estado obra con impunidad en todos los casos socapando a lxs agresorxs, que están en las cúpulas político-partidarias del poder en Bolivia por más de una década. También interpelamos porque las denuncias contra Julieta Paredes sólo tuvieron eco ahora, dejando invisibilizadas a otras compañeras que no pertenecían a esa cúpula de poder. Hacemos esta reflexión porque creemos que es necesario y urgente revisarnos desde todos los ángulos y no callar ningún ejercicio abusivo de poder. Nosotras no queremos quedarnos calladas: denunciamos violencia estructural, sostenida por las instituciones formales como la iglesia, la policía, los juzgados, los ministerios. Denunciamos la violencia que proviene de las comunidades que recreamos, desde donde se legitiman caudillas de este tipo. No existirá movimiento autónomo de mujeres, si seguimos atrapadas en lógicas coloniales y violentas.

Por lo tanto, desconocemos a Julieta Paredes, rechazamos que hable por nosotras, mujeres de Bolivia, así como rechazamos la apropiación ilegítima que hace de nuestras luchas. 

¡POR LA RESISTENCIA AUTÓNOMA DE LAS MUJERES¡ ¡NI UN MINUTO DE SILENCIO, TODA UNA VIDA DE LUCHA!



Firmamos Nosotras: Sara Romay, Karina Vaca, Bea Jurado, Aymara Llanque, Daniela G. Toledo Vásquez, Alejandra Lizárraga, Bethel Nuñez, Roosvelt Zárate, Daniela Troche, Eliana Quiñones, María Eugenia Flores, Rosemary Amils, Pamela Mercado, Shirley Ríos, Lizeth Daniela Troche Guzmán, Marielle Cauthin, Lizette Ayala Aguirre, Elizabeth López, Ruth Bautista, Carla Sotomayor, Violeta Montellano, Knorke Leaf, Romina Apala, Lourdes Gamarra, Silvia Machaca, Zulma Mollo, Kiyomi Nagumo, Carla Sotomayor, Debora Flores, María Angélica Toro, Carola Aranibar Flores, Katherine Olmos Guillén, Fabiola A. Salinas, Auri Torrez Ojeda, Xiomara Durán, Helga Cauthin, Mariela Ribera Dorado, Angélica Becerra Brito, Liliana Campero Caballero, Jessica Peñaloza Cladera, Wendy Molina, Adriana Herbas, Jilka Odalina Guzmán, Isapi Rua, Suzanne Kruyt, Iris Rocabado Molina.
Colectivas de la Aquelarre Subversiva Cuerpa AutónomA, Mujeres Libertarias Imillas, Colectiva Lésbica “la Décima Musa", Colectivo Ch'ixi, Agitadoras Feministas, Almatroste.
Otras colectivas Warmis en Resistencia, Salvajinas, Wiñay Wara, ONAEM, Lesbianas de El Alto, Grupo Lésbico Las Arañas.


MI CARTA, REFLEXIÓN, RELATO... SOBRE “RUPTURAS” “COMUNITARIAS”



Salimos escapando de la violencia en lo íntimo, lo personal y lo público
X victoria aldunate
Debí comprender cuando no vi ningún animalito en esa casona que no era un lugar para mí… Debí comprender cuando la contestadora decía: “Te has comunicado con la comunidad…” y miraba a mi alrededor y no había comunidad alguna… Pero no quise comprender…
Ya en el principio del fin, hice mis cajas de libros y las dejé listas para enviar, yo no tenía plata para ello.

Vendimos todo lo que habíamos comprado, y con eso logramos pasar la frontera por tierra (que los pacos no preguntaran demasiado)… En el bus al pasar el límite, recuerdo que nos abrazamos, antes habíamos discutido como varias veces, de puro estrés y miedo. También recuerdo que unos días antes nos habíamos abrazado en la calle, de noche - ya no recuerdo los nombres de la calles porque los he querido olvidar. Pero habrá sido Mariscal…-. Estaba anocheciendo y la calle especialmente desierta. Nos dijimos: estamos solas acá y tenemos que escapar. Vamos a salir, prometí.
Hablo de mi hija y de mí. Ella había sido detenida en el marco de denuncias que ella y otras hacían al montaje del Estado boliviano y su Gobierno contra jóvenes anarquistas prisioneros políticos en ese tiempo.

Pasé por fiscalías esperando que las jóvenes declararan, y busqué comida vegana –algo muy difícil en La Paz- para llevarle a las chicas detenidas –todas animalistas-. Había hablado con una madre enojada para que comprendiera que su hija había sido detenida injustamente, madre con la que después nos hicimos buenas conocidas (no hubo más tiempo para ser amigas y lo siento).
La noche que nos abrazamos con mi hija en la calle con incertidumbre fue luego de una larga reunión con abogados que me habían recomendado no escribir más mis artículos sobre Bolivia, borrar mi disco duro completo y quemar cualquier ropa que las chicas que habían sido liberadas recién hubiesen usado en la marcha de apoyo a las comunidades del TIPNIS…

Tuve miedo, ya he vivido dictaduras y eso era lo mismo, pero peor: sin Vicaría de la Solidaridad, sin un fuerte Movimiento social que apañara, siendo extranjeras, específicamente “chilenas” por cédula de identidad justo cuando el montaje hacía la relación entre anarquistas chilenos y bolivianos. Otro dato más, no menor, era que los movimientos “progresistas” latinoamericanos le colocaban toda la fianza a Evo –lo siguen haciendo-. ¿Podría ser que nadie en el mundo político de las izquierdas, nos escuchara? Sí podía ser, era, es, fue y sigue siendo.

Y la peor paradoja: Las feministas de La Paz del “Feminismo Comunitario”, nos habían dado vuelta la espalda desde lo íntimo a lo público.

En lo íntimo, Julieta Paredes que hasta ese momento –disque- hacía pareja conmigo, cuando le encaré la detención de mi hija y otras dos jóvenes por su gobierno, dijo: “¡Y quién mandó a tu changa a meterse en eso!”, revelando por fin todo el desprecio que le tenía. Es que la mujer adulta que es –descubrí con el tiempo- no tolera a las jóvenes contestatarias… imagino que envidia –a falta de juventud propia- a las jóvenes fuertes, plantadas en sus pies, que confrontan y debaten. 

Mi hija, de sólo 18 años entonces -que a los 15 alguna vez la había admirado, una adolescente a la que Julieta había manipulado en el pasado para que yo no la abandonara luego de las primeras agresiones-, mi hija “era peor” que yo, y estaba en el ojo de su huracán violento. (Lo que finalmente, a mí me enorgullece de mi hija: que sea de las peores, de las que no se doblegan y de las que se rebelan).

Fueron tiempos en que yo estuve amarilla de furia. Y es que yo imagino que las furias, esas mujeres depositarias de la venganza ante hechos deleznables, deben haber sido enteras amarillas, pues sus hígados no pueden haber tolerado tanta ira. A mí, la ira de la humillación, de la vivencia de violencia, de la culpa de haber llevado a mi hija hasta allá, me embargaba. Fue un síndrome hepático autoinmune que se tomó mi cuerpo explícitamente. Podía morir y no tenía fuerzas.

En lo personal, la Asamblea feminista comunitaria de La Paz no sólo toleró la violencia machista que vivimos mi hija y yo, si no que la socapó (una palabra que aprendí concretamente en Bolivia). Entre otros hitos, la última vez que les vi a varias feministas comunitarias juntas, fue el día que fui a rendir cuentas y a entregar mi trabajo en un proyecto de Casa de Acogida que creo que no llegó a ser –aunque no lo sé realmente-.

Fue en el Café Carcajada: En reunión en una mesa, varias y yo, una de ellas increpandome no recuerdo qué… En otra mesa Julieta siendo calmada por otra comunitaria, pues al pasar por mi lado había dicho algún insulto. Debo confesar que no recuerdo exactamente qué dijo o hizo, pues parece que en mí era mayor la impresión de estar viviendo eso. Recuerdo que otra comunitaria me dijo con una actitud que me pareció de vergüenza entonces: “si quieres te vas no más Victoria…”. Yo, terca como soy, dije que no, que terminaría de rendir cuentas y sólo entonces me iría. Al salir, luego de entregar el respaldo de cada peso gastado en ese proyecto, y haber dicho que me iba y ya no quería nada con ellas ni de ellas… Una integrante me fue a dejar a la puerta y me dijo algo como: “Sí, es verdad, Julieta ha sido muy machista, mejor que te vayas”. A esas alturas, ni respondí.

Lo que viví dentro de ese lugar tan denso, me mantuvo confundida un buen tiempo: Habían sido 8 ó 10 feministas comunitarias participando silenciosas y cómplices del agravio y humillación a otra feminista que había sido, hasta ese momento, una compañera de ellas (yo).

En lo público, hubo avisos anteriores que no valoré ni sopesé, donde otra líder comunitaria fue testigo de una escena violenta de Julieta contra un taxista, en la que yo viví su violencia celotípica, ya que ella había visto algo mío con el taxista (¡!), y la otra líder del Feminismo Comunitario, no sólo se lo calló, sino que al parecer le habría dicho a Julieta que “estuviera tranquila, que ella no hablaría del hecho” (esto, según la propia Julieta me relató, días después, cuando la increpé por la escena). Imagino que la mirada de la otra líder feminista comunitaria es de esas “percepciones” que creen en la ”Violencia Cruzada”… (¿O tal vez ni eso, sólo compartir el Poder?).

Escuché varias veces improperios machistas y xenofóbicos y muy ofensivos políticamente para una mujer como yo, ex presa política de la Dictadura de Pinochet, feminista de clase, autónoma y antirracista desde antes siquiera de saber de la existencia de Julieta, ni de comunitaria alguna.
Hace casi tres décadas, con otra compañera (Beatriz) acá en este territorio de Walmapu, ya habíamos creado un periódico llamado “Puntada con Hilo” y hablábamos de “puntadas” y “tejidos”, de “Nuestra Historia”, “Política de Mujeres” y de que “las Mujeres somos la mitad del mundo”, etc.
En ese tiempo nos negaron e invisibilizaron otras feministas, de hecho ni nos nombran en los recuentos institucionales, ni en los alternativos tampoco, pero ella, Julieta Paredes, directamente, ni aparecía en mi mapa.

En la vida parejil, íntima, personal y pública, las actitudes dogmáticas de Julieta tiñeron sus agresiones contra mi hija y contra mí con lugares comunes que definen como “su enemigo” a toda la que no coincide con su percepción y expectativas.

Basaba su xenofobia racista en el color que ella le imprimía a nuestras apariencias, y también –más de una vez- en lo que decía nuestra tarjeta de identidad por nacionalidad. Aunque después se disculpaba y decía que “amaba a todos nuestros pueblos”, cosa que me costaba entender, pues no tengo patria –desde que recuerdo-, no tengo bandera, no me creo chilena, hablo de clase y territorio, y creo en la memoria y la historia íntima, individual y colectiva.

Junto con todo esto –y más-, lo más doloroso –en lo íntimo, personal y público- para mí fue la detención de mi hija luego de su participación política feminista y antirracista en la marcha que duró mes y medio desde el TIPNIS a La Paz. Una represión burda y cruel a ella y a otras por parte del Gobierno apoyado por el “Feminismo Comunitario”. Y las feministas comunitarias no se quedaron atrás en crueldades, al menos en nuestro caso, cuando –desesperada- les solicité explícitamente apoyo en cosas concretas como presentar unos documentos que aliviarían la causa, no dijeron que No, pero luego de decir que “sí, que ya, que tratarían”, ya no contestaron más sus teléfonos.

Luego de eso yo tampoco, nunca más, contesté sus llamadas ni mensajes electrónicos, partiendo por su líder. (Eso hasta hace un par de semanas que me llegaron las denuncias a mi correo electrónico).
La memoria e historia sería inmensamente larga, y así como han salido retazos en algunos de mis poemas, cuentos, artículos, talleres, alguna vez será completada, pero no esta vez.

Hay muchísimo más que decir, no soy la única que vivió esto, también está mi hija –es otra perspectiva, desde otra edad, otro cuerpo, otro lugar-. En lo que sí estamos de acuerdo ambas, mi hija y yo, es en que fue violencia la que nosotras vivenciamos en La Paz de parte de las feministas comunitarias, siendo nosotras –ambas- también feministas.

… Comprendí que eso no iba a cambiar y que se iba a repetir con otras, el día que oyó que yo la dejaría, entonces llegó a torturar a mi hija no dejándola estudiar, gritando, tomando, insultando... Llevé a mi hija a una pieza conmigo y nos encerramos mientras le pedía perdón por todo eso. Teníamos miedo y oíamos como quebraba los vidrios del primer piso y profería improperios… Los quebró todos. A los días pidió perdón. Siempre lo hacía. Esa vez le dije que sí por miedo a su venganza y comencé a planear en silencio nuestra huida… luego vino el montaje y todo lo dicho anteriormente.

Siempre me defendí, nos defendí, defendí a mi hija con palabras (que no me faltan). No soy buena, pura ni dulce. No violenté, sí discutí, debatí, estuve en desacuerdo, dije que NO. Le mostré que lo que hacía era violencia. Entonces “me lo merecía”. Es que “Yo miraba a sus amigos”, “Iba a volver a los hombres”… “la dejaba en vergüenza con las cosas que escribía”, “debía callarme mis opiniones porque no soy boliviana”, “le había quitado el grupo de Cochabamba –como el grupo era de ella-“… en fin...

Esta historia feminista antirracista tiene un aspecto sanador también. Las compañeras feministas de Cochabamba jamás me abandonaron, pese a no saber mucho de lo íntimo, pero sí conocerme, quererme y respetarme, y algo importante también: junto con ellas, casi cuatro años, hicimos feminismo autónomo contra la violencia machista en lo íntimo, personal y lo público. Estuvimos en la calle y pronunciándonos contra violencia machista y racista del Gobierno de Bolivia.
Gracias a esas compañeras y a dos compañeras de La Paz -no las nombraré para protegerlas-, obtuvimos los documentos que necesitaba mi hija como extranjera para que la liberaran y salimos de Bolivia. Antes, se me habían cerrado todas las puertas laborales. De las compañeras de Cochabamba recibí dinero para el médico, para comer y pagar cuentas los últimos días que estuvimos obligadas a habitar la casa de Julieta. (Suerte que ella ya no estaba. Se había ido, yo lo agradecía, aunque sólo mucho después me enteré por qué. Se había ido porque ya desde antes de terminar nuestra relación – y agradezco a quien corresponda- se la había llevado una nueva vida parejil, como es su ideal de vida. 

También me enteré hace poco que mis libros queridos llegaron de vuelta a mi casa gracias a una compañera del Feminismo Comunitario que los llevó a Arica).

Mi madre, siempre con nosotras, nos pagó los pasajes de vuelta a casa. Mis compañeras históricas feministas autónomas de memoria feminista, de kallejeras, y mis lamngen de santiago y walmapu, nos recibieron y nos sanaron en lo concreto y en lo simbólico. Mi amigo Jano me reparó computadores. Con sus flores la Marcia Mashi, con sus imánes y la medicina alternativa la Erika, con la publicación de mis libros y fanzines la bella Nataly, con sus exámenes médicos y recomendaciones la Berna, con su amistad la Ceci, con su cariño la Shana, la Yoya. Actualmente varias más, compañeras que me buscaron y me invitaron a llevar adelante talleres y acciones desde que volví hasta hoy, aunque había –y hay por parte del “Feminismo Comunitario” y sus “tejidos”- serias restricciones para que se me invite a cualquier parte.

Es difícil hablar de lo sanador sin recurrir otra vez a lo enfermante: El desprestigio y el ostracismo, el silencio y la indiferencia en lugar del debate político, son prácticas políticas que siempre se aparean heterosexualmente con el masculinista matonaje y caudillismo, aunque surjan de mujeres. (Por ejemplo el “Primer Encuentro Lesbofeminista del Sur” en Concepción para el cual mi palabra fue omitida*... en Lo Hermida donde fue malquerida y malvenida –y cómo no!!!-, y en Temuco en un momento. Yo, acostumbrada a ser malquerida, lo sobrellevé, y apareció otro Lo Hermida, otro Concepción y otro Temuco… Así es todo, pasa agua bajo el puente, la gente cambia, observa y reflexiona. (Primero pregunte, le recomiendo, no tome partidos antes de tiempo, que los Partidos son masculinos siempre, aunque se vistan de mixtos y de feministos).

Debo decir, que siempre me hizo ruido cuando mujeres que misóginamente odiaban al feminismo y a las feministas -tal vez desde su propio dolor femenino-, solían decir cuando escuchaban a Julieta Paredes declamar su discurso: “Este feminismo sí me gusta, este sí, el otro no…!”. Parecía que el Feminismo radical, el feminismo materialista, es lesbofeminismo, el feminismo autónomo, el feminismo anarquista, históricos todos, con memoria, seguían encarnando en la comprensión del discurso comunitario de esas mujeres, un “feminismo malo”, mestizado políticamente, de brujas, locas, putas, lesbianas, bigotudas y peludas, poco femeninas, separatistas… y el otro en cambio, el presentado por Julieta era… ¿“el puro”?... 

Complejo porque muchas de esas mujeres no trepidaban luego, ya “empoderadas, en afirmarse desde las políticas de “Género, Equidad, Igualdad de Oportunidades, Empoderamiento, Derechos Reproductivos…” y toda esa ingeniería política generista neoliberal, colonial y colonizadora.

Todo cae por su propio peso. ¡Sabias era mi abuela y es mi madre que me enseñaron esto, y así aprendí a manejar mi impulsividad y frustraciones. Esperé tranquila. Era cuestión de tiempo.
En lo personal, decidí contarles hace unos años a lesbofeministas de Temuco y hace poco a lesbofeministas de Memoria Antirracista. También a un compañero y a algunas compañeras de trabajo, que son también compañeras políticas. Hace mucho lo había relatado íntimamente a mi amiga Marcia Mashi y a mi amiga Cecilia, a la compañera Nataly y lo habíamos hablado como compañeras con Francia. Y por su puesto con Paola Melita.

Lo había denunciado políticamente en poemas, cuentos, artículos y talleres, desde otras perspectivas y desde hace años (siempre escuchó la que quiso escuchar).
Sería bueno hablar por fin, políticamente, de nosotras, oprimidas-opresoras, nada de pureza, todo de memoria; de nuestros narcisismos colectivos y sociales que distorsionan percepciones y producen dolor con discursos que pisotean las vivencias.

El mundo No nos debe todo, y no comienza ni termina en el ombligo de nuestras opresiones. Gracias a todas las diosas paganas, la Ideología no es Vivencia.

Lo personal es político, como siempre ha sido.

Agradezco a las feministas comunitarias antipatriarcales, el envío de los documentos de la ruptura del “Feminismo Comunitario” hace ya un tiempo, haberlo hecho público y habernos dado esta oportunidad de debate y reflexiones feministas.

Con mi hija sentimos su dolor pues lo vivimos antes que ustedes y no hace mucho me enteré que otras también lo habían vivido antes que nosotras. Y como me dice Nataly: “otras lo estarán viviendo con otras mujeres y hombres de sus movimientos políticos (Nada nuevo bajo el sol).

Victoria Aldunate, lesbiana feminista antirracista, escritora y terapeuta


* ( Sobre el “Primer Encuentro Lesbofeminista del Sur” en Concepción, mi palabra que -entiendo- es sólo una entre muchas, sí fue omitida. Desde mi perspectiva, fue una omisión política, aunque no en lo formal, ya que recibí correos informativos. Creo que es una conversación que podemos tener políticamente con las compañeras que lo organizaron en ese tiempo y que sería deseable ampliarla a una mirada sobre qué palabras omitimos, desde que convicciones, ideas, etc. El tema de esta de esta nota relato personal es otro y por ello, dejo hasta acá mi aclaración).

RUPTURA DEL “FEMINISMO COMUNITARIO”

Feministas comunitarias de Bolivia en Tiquipaya, Bolivia, abril 2010, Cumbre Climática

COMUNICADO
¡NADA JUSTIFICA LA VIOLENCIA!
Enviado X feministas comunitarias antipatriarcales
El sistema patriarcal ha desarrollado muchas formas de accionar en nuestras organizaciones, el Feminismo Comunitario no ha sido la excepción, pues ha encontrado compañeras que se hacen cómplices del sistema encubriendo acciones violentas desarrolladas a la interna del Tejido Bolivia en contra de sus integrantes.

Tras un largo camino de búsqueda de reflexión sobre los hechos acontecidos en nuestro territorio, sin encontrar respuesta ni posicionamiento interno, en responsabilidad, en comunidad y en consecuencia con nuestras luchas, hacemos este comunicado público de ruptura con la Orgánica del feminismo comunitario, seguras de que el silencio solo alimenta la impunidad y con la esperanza de que el feminismo sea un territorio donde construir en confianza y libres de violencia. Hacemos públicas las razones de nuestra ruptura, buscando aportar a la reflexión dentro de los feminismos, lesbofeminismos, organizaciones de mujeres y organizaciones sociales en general.

· Rompemos denunciando la violencia física, psicológica y política que Julieta Paredes ejerció sobre dos integrantes del Feminismo Comunitario en La Paz Bolivia.

· Denunciamos la violencia política, económica, sexual y feminicida que ejerció contra la compañera Adriana Guzmán (Vocera Ejecutiva Nacional del Feminismo Comunitario en Bolivia 2015-2016).

· Hicimos conocer estas denuncias a la Orgánica Internacional, en la cual Julieta Paredes reconoció su accionar justificándolo con argumentos que promueven la misoginia, la propiedad privada sobre los cuerpos y el control sexual enalteciendo las actitudes machistas, despolitizando las relaciones desde el amiguismo y la victimización. Planteamos hacer la denuncia legal y la orgánica nos pidió que dejemos de llamarnos feministas comunitarias por querer acudir a la justicia patriarcal, nos mandaron a callar. Como parte de la lucha que hacemos desde el feminismo, asumiendo que la violencia hacia las mujeres es estructural, decidimos no callar, no dar más espacio a la impunidad. Los o las violentas deben enfrentar la justicia.

· Denunciamos la violencia desde un posicionamiento político consecuente con la lucha feminista, con la propuesta de la comunidad y del vivir bien que planteamos. Buscamos reflexión, autocrítica y transformación. A cambio recibimos acoso y represión. Julieta Paredes cerró el programa ¡Despatriarcalización Ya! hecho por más de dos años por todas en una creación comunitaria construida lejos de la propiedad privada. Cerrar arbitrariamente el programa es traicionar las luchas de las mujeres en nuestro territorio y arrebatarnos una herramienta de profundización del proceso.

· Nuestra decisión de no callar y no defender “el buen nombre” del feminismo comunitario sobre nuestros cuerpos, tiene como consecuencia acoso político sistemático, difamación, calumnias y campañas de desprestigio hacia nosotras y hacia todas quienes han decidido posicionarse, en Bolivia y otros países. Nos encontramos ante una combinación de violencia e impunidad encubierta de la cual las feministas, en ética, no deberían hacerse cómplices.

· En Bolivia como mecanismo de presión para evitar la denuncia legal se llevan adelante acciones que entendemos como contra revolucionarias, porque tratan de convencer a nuestros compañeros y compañeras que sí existen razones para justificar la violencia. Esto atenta contra las luchas que hemos hecho para tener una Ley que garantice a las mujeres una vida libre de violencia, reconociendo que es estructural, que es parte del sistema patriarcal, que es un hecho público y no privado, que es político y no personal, que no son reacciones sino conductas, que no se pueden justificar los feminicidios por emoción violenta o los crímenes pasionales.

· Reconocemos en autocrítica que dentro del feminismo comunitario no profundizamos nuestras reflexiones sobre la violencia y esto nos dejó con pocas herramientas para enfrentarla, más aun viniendo de una “compañera”.

· A pesar del acoso, difamación y la sanción que pretenden hacernos en una clara muestra de complicidad machista y misógina, no dejaremos de nombrarnos feministas comunitarias pues hemos construido y alimentado la propuesta con nuestros cuerpos, con nuestros dolores y con nuestros sueños, desde la fuerza de un pueblo decidido a vivir con dignidad. Creemos que el territorio de lucha contra el patriarcado es el feminismo y reafirmamos desde la memoria larga de nuestras abuelas que la propuesta política de mundo que abrazamos es la comunidad. Sin embargo estamos convencidas que hoy existen feministas comunitarias contrarrevolucionarias que despolitizan las luchas que han costado parir, es por esto que a partir de ahora nos nombramos como feministas comunitarias antipatriarcales, pues no entendemos la lucha contra el patriarcado si no se lucha contra la violencia estructural hacia las mujeres, por ser esta su herramienta de legitimación e imposición del poder patriarcal, capitalista y colonial sustentado especialmente en nuestros cuerpos.

· Asumimos esta denuncia pública como un desafío para el feminismo, como una convocatoria a profundizar la reflexión sobre las violencias que se reproducen en nuestras prácticas, como una necesidad urgente de ser consecuentes con nuestros discursos, no se puede callar ni encubrir a nadie aunque se trate de una de las llamadas “vacas sagradas”.
· Creemos que el sistema opera robándonos la esperanza de que otro mundo es posible, robándonos la fuerza de la construcción popular, colectiva y comunitaria, dejándonos como única opción la organización con lógicas caudillistas y casi sectarias, teóricas y dogmáticas. Eso enfrentó el feminismo comunitario y eso riesgo se enfrentan hoy en los procesos de transformación en Abya Yala, procesos que tienen que reposicionarse frente al patriarcado para ser realmente revolucionarios.

· Convocamos a las compañeras y compañeros de lucha, a las organizaciones sociales del proceso de cambio en Bolivia, con el cual reafirmamos nuestro compromiso, a las feministas, a las organizaciones de pueblos hermanos, a asumir una posición política no respecto de las personas, sino frente a las relaciones de poder y a la violencia contra las mujeres que no importa de quién venga será siempre patriarcal. Es urgente que al interno de nuestras organizaciones no se encubra, no se reproduzcan lógicas familistas, moralistas que nos piden callar para cuidar la imagen. Al interno se necesita responsabilidad política, decisión y no complicidad. Denunciar y poner en el debate público las miserias que existen en nuestras organizaciones, es un acto honesto para seguir haciendo camino.
Nosotras mujeres indígenas, aymaras, quechuas, creadoras y criadoras de vida, lesbianas, migrantes, feministas comunitarias hoy antipatriarcales reafirmamos nuestra posición. 

¡NADA JUSTIFICA LA VIOLENCIA!

Por un feminismo útil para la lucha de nuestros pueblos!
Por un feminismo capaz de cuestionarse
Adriana Guzmán Jimena Tejerina Diana Vargas


CARTA DE FEMINISTA COMUNITARIA ANTIPATRIARCAL SOBRE LA VIOLENCIA VIVIDA DE PARTE DEL “FEMINISMO COMUNITARIO”

Rayado del "Feminismo Comunitario" en La Paz, año 2009 (Foto: victoria aldunate)



PRONUNCIAMIENTO
Enviado y autorizada para publicación x Adriana Guzmán
A quienes firman y se dijeron compañeras y hermanas

Desde Bolivia construimos la propuesta de un feminismo que plantea la comunidad y la comunidad de comunidades como proyecto político de mundo frente a un sistema patriarcal capitalista colonialista y racista. La propuesta fue parida en medio de un proceso de cambio en el que creemos y al que aportamos, por eso, por responsabilidad política con la propuesta y con el proceso que vive nuestro pueblo, a pesar de los dolores y decepciones que causa su comunicado y la forma como ha sido utilizado, respondo en respeto a los momentos y sueños compartidos, los que lastimosamente han sido insuficientes para actuar en consecuencia. No construimos lo suficiente y no podemos seguir llamándonos compañeras y menos hermanas, habitamos la lucha de manera distinta, unas al lado del poder y otras en contra de las relaciones de poder y dominación.

Comparto mi posición y las reflexiones construidas desde mi cuerpo.

No hay destrucción, lo que hubo es una construcción insuficiente
Después de muchos años de lucha, como Tejido Bolivia asumimos un proceso de descentramiento porque reconocíamos el caudillismo de Julieta Paredes que nos estaba consumiendo y que dejaba la puerta abierta para que se reciclen prácticas jerárquicas, soberbias y violentas. Todo encubierto en que era compañera, feminista, y tenía más de 20 años de lucha, es decir, siempre le salíamos debiendo. A pesar de eso y con la esperanza de autocriticarnos y cambiar entre compañeras apostamos por la construcción de una orgánica, un movimiento internacional que recogiendo y alimentando las luchas en distintos territorios nos abrazara como hermanas de un mismo pueblo, el oprimido.

La Orgánica en Bolivia fue pensada también como metodología que fortaleciendo a todas en sus acciones y discursos, en sus procesos personales y públicos, hiciera circular el poder para construir la comunidad. Entendimos y asumimos el Feminismo Comunitario como un Movimiento Orgánico, como un cuerpo, uno en el que cada partecita es importante y vital.

La construcción de la orgánica significó debates internos pues otra vez se repetían las prácticas de Julieta que designa a quienes son o no son representantes, quienes están o no en el movimiento, cuidando siempre de ser ella la voz oficial. Eso fue cuestionado, nos posicionamos y comenzó el ataque a quienes decidimos hacerlo. Lastimosamente no construimos una orgánica capaz de enfrentar el poder ni la manipulación, no logramos profundizar nuestra reflexión sobre la violencia, y haciendo autocrítica, no tuvimos herramientas ni siquiera para reconocerla. Sin embrago el Tejido Bolivia se posicionó, pidió ayuda desesperada a la orgánica, a las hermanas mayores y a cambio fuimos cuestionadas.

No destruimos nada, como dicen ustedes en su comunicado, construimos poco y sobre bases débiles. Mis compañeras me pidieron que resistiera en la vocería para no ceder a las imposiciones y manipulaciones de Julieta, así lo hice hasta que decidimos por mi salud y por cuidado del movimiento acortar mi mandato. Finalmente dos compañeras se fueron porque no existía en Julieta la voluntad para reflexionar ni reconocer sus actos lejos de la justificación y Jimena y yo decidimos quedarnos esperando la Asamblea de Asambleas creyendo que juntas podríamos acompañar una reflexión pero no lo logramos. El Feminismo Comunitario dejó de existir en Bolivia, las que construimos por años, las que pusimos nuestra vida ya no estamos, y no fue una ruptura por un conflicto de pareja, fue una ruptura por posicionarnos desde la vida frente a la violencia que busca la muerte.

Nosotras también nos hicimos cómplices de las sistemáticas rupturas provocadas por Julieta con otras compañeras, no escuchamos las denuncias de acoso sexual, violencia, hechas por organizaciones de lesbianas en La Paz, por Mujeres Creando, por la Asamblea Feminista de Cochabamba, hechas por Lorena Cabnal de Guatemala, Genoveva de Argentina, Victoria Aldunate de Chile, creímos y defendimos a nuestra “líder” que desvirtuó estas denuncias diciendo que ellas eran las violentas, lesbofóbicas, racistas, colonialistas, envidiosas, plagiadoras de su pensamiento.

Un escenario en el que el mundo complotaba contra ella y nosotras teníamos, desde la feminización, que salvarla y defenderla. En todos los casos se victimizó y dijo que ella solamente amó y confió sin medida. Solo las manipuladoras presentan un complot mundial contra ellas. Y eso es Julieta Paredes una hábil manipuladora que usa esos mismos argumentos hoy contra nosotras.

Desde esos elementos y hoy con su complicidad, Julieta ha convocado a otras compañeras, que desinformadas y sin herramientas para enfrentar la manipulación y el machismo deciden seguir su juego y construir una organización sobre nuestro trabajo, sobre nuestros aportes, apostando a un proyecto colectivo que será nuevamente un proyecto personal. Eso traiciona todos los principios que supuestamente se ha planteado el feminismo comunitario. Con dolor hemos aprendido que NO SE CONSTRUYE SOBRE EL DOLOR DE OTRAS MUJERES, no se puede construir desde la complicidad, lo sabemos.

Lo personal es político
Desde el 2003, después de la masacre del gas, con la claridad de que luchar contra el neoliberalismo no era suficiente para las mujeres, y que a eso el feminismo le llamaba patriarcado, fui parte de la construcción de la Asamblea Feminista y del Feminismo Comunitario. El 2013 iniciamos una relación de pareja con Julieta que tenía también un sentido político, alimentar a la organización, hacer comunidad e inventar la crianza comunitaria, haciendo política desde el cuerpo, nuestro cuerpo de feministas comunitarias. Las relaciones de poder se reproducen también en lo privado y en lo íntimo y por eso terminé la relación en marzo del 2015 y decidí seguir construyendo como compañera de lucha, decidí tratar de reconstruir una comunidad que se había convertido más bien en una familia. Eso me permitió aportar con mayor claridad a la organización.

El 2016 a casi un año de no ser pareja Julieta en un claro ejercicio de violencia que permanentemente denunciamos como feministas, jaqueó a mi correo personal, Facebook y wasap. Encontró mensajes privados e íntimos de mi relación y los utilizó para empezar una tortura sistemática que buscaba como ella misma lo dijo acabar conmigo, con mi existencia, con mi palabra y con mi vida. Empecé otra relación cuatro meses antes de terminar con Julieta y no se lo dije por miedo, miedo a toda la reacción violenta que desencadenó aún un año después de no ser pareja. Miedo a que destruyera la organización, miedo a que manipulara a mis compañeras como lo había hecho en sus anteriores rupturas, miedo a que atentara contra mi vida como lo hizo. Una tiene miedo, aún siendo feminista, cuando vive en relaciones de poder porque es ahí donde se puede dar el sometimiento y la violencia, yo tenía miedo porque conocía de lo Julieta es capaz escudada en el alcohol, encubierta en el “amor” y protegida por las complicidades que un mundo patriarcal y machista genera.

Me quedé en el espacio que mal llamábamos “comunidad” porque tenía una pequeña esperanza de enfrentar todo políticamente, reflexionar y aprender. Yo no venía del feminismo ni me había definido antes como lesbiana y acepté toda la culpa que Julieta depositó en mi, todas sus imposiciones que supuestamente eran para sanar. Acepté que mi intimidad se discutiera en asambleas, acepté que los mensajes se hicieran públicos, que Julieta se los entregara a Diana que además de ser compañera de la organización es mi hija, acepté que en la comunidad se me sancionara en las muchas formas que ella propuso. Debo decir también que me quedé y acepté muchas cosas porque como les pasa a muchas mujeres no tenía donde ir, no tenía un espacio para vivir con Diana y Julia, hasta que lo encontré.

Fueron meses de tortura inimaginable, noche enteras en las que Julieta me leía los mensajes para que explicara cada una de las palabras, abriéndome los ojos con sus propias manos, haciéndome escuchar audios, se metió en mi intimidad y en mi sexualidad para consolidar la culpa, no la culpa de haberme enamorado de otra persona, sino la culpa de haberla dejado de querer, porque no se puede querer a quien te agrede, te maltrata, te usa y te violenta permanentemente. El 17 de marzo la violencia se profundizó, nuevamente con mensajes en la mano me cuestionó, me golpeó y destruyó el espacio en el que vivíamos. Pedí ayuda a las compañeras, llegó Jimena, nos golpeó a las dos, hecho 40 litros de alcohol por toda la casa, abrió las válvulas del gas y prendió fuego. Eso es un intento de feminicidio, no tiene otro nombre. En medio de todo eso yo fui al cuarto de Julia para sacar sus cuadernos para que no se quemaran, ahí apareció Julieta y me atacó sexualmente diciendo que me haría lo que me gustaba según los mensajes que había encontrado. Jamás lo dije por vergüenza, porque asumí la culpa que ella me asignó. Jimena apagó el fuego cerró el gas y escapamos para salvar la vida. Los vecinos habían llamado a la policía pero nosotras optamos por cuidar la imagen de Julieta y lo que supuestamente ella representa en Bolivia y dijimos que nada pasaba.

Esa no fue la única vez que intentó quemar la casa conmigo dentro, dos veces más tuvimos que salir huyendo con Diana y Julia, incluso por el techo. Haciendo uso de su manipulación Julieta planteó que los conflictos se resuelven en comunidad, dijo que haría terapia y volvimos a vivir en el mismo espacio. Planteo que yo que la había lastimado y que debía reparar ese dolor, la reparación para ella consistía en escucharla días enteros reclamando por los mensajes, por mis sentimientos, planteó una reparación sexual pues debía satisfacer sus deseos en tanto ella encontraba otra pareja. Soporté noches enteras de tortura amenazada con que iba a prender fuego o que iba a gritar y a despertar a Julia, me encerró varias veces y me presionó para que escribiera un email rompiendo mi relación, me obligó a decir que aún la quería.

Como ustedes saben ella escribió una carta en la que reconoce parcialmente su violencia y la justifica victimizándose, sí seguramente duele que te dejen que querer, pero ahí no asumo ninguna culpa no puedo querer a mi agresora que se esconde en un falso discurso feminista del que muchas se hacen cómplices. En esa carta ella pide perdón, como si de perdonar se tratara despolitizando lo hecho, y algunas de ustedes la perdonan por encima de mi cuerpo, del cuerpo de mis compañeras y del cuerpo de las wawas que habían compartido nuestros sueños. YO NO TE PERDONO JULIETA PAREDES, no somos parte de una iglesia para pedir perdón, trataste de matarme y tienes que enfrentar a la justicia.

Todo esto se los conté en la tan esperada Asamblea de Asambleas a todas ustedes, pues aunque todas decidieron que no se hablara del tema se habló y yo frente a mi agresora con mucha dificultad para hablar y presionada porque varias que ya me habían dicho que mi denuncia era muy grave, me desdije y afirmé que Julieta no era una feminicida. De las 10 personas que estábamos ahí que escuchamos todo esto ninguna pudo posicionarse y reconocer que si le prendes fuego a tus compañeras estas intentando matarlas. Ahí opera el machismo y el miedo generalizado entre todas que fueron incapaces de reconocer la gravedad de la violencia. Solo recibí pronunciamientos de pasillo, casi a escondidas me dijeron que entendían, que sabían, que era grave, que Julieta estaba metida en el amor y odio, que me quería cerca pero que a la vez me atacaba. Eso debió decírsele a Julieta pero nadie tuvo el valor.

Como feminista comunitaria aporte a la construcción de la orgánica, una orgánica donde todas somos un cuerpo. Hoy estoy segura que no lo fuimos, un cuerpo se duele de lo que le pasa y ustedes a pesar de que pedimos ayuda, de haber leído la carta de Julieta, jamás se dolieron de mi dolor, nunca preguntaron cómo estaba yo, o Diana o Julia. Les informamos del acoso obsesivo que Julieta inició contra Diana y contra su camino como dirigenta universitaria, les informamos que a pesar de los acuerdos su acoso y violencia se mantenía en una persecución que nos llevó a vivir casi escondidas y nos enviaron su comunicado de sanción diciendo que se trataba de un conflicto entre partes, al igual que toda la institucionalidad que protege a los machistas cuando una mujer quiere denunciar.
Ni siquiera el hecho de que Patricia Ochoa se saliera del movimiento, siendo una hermana que se posiciona frente a la violencia, que tiene un largo camino de lucha y que fue parte del consejo de hermanas mayores para acompañar a Bolivia, les hizo sentido para reflexionar, como muestra del control que ejerce Julieta nadie, nadie dijo públicamente nada a Patricia ante su retiro para evitar seguro las represiones.

Tal vez si se hubiera tratado de sus compañeras, tal vez si hubiera atentado contra alguien de México o Chile, o si hubiera afectado a las wawitas de otros territorios, que igual que Julia creen y le cantan a la comunidad, la historia hubiera sido distinta, tal vez. O posiblemente hubieran actuado igual doliéndose únicamente por Julieta, cuidándola, eso solo da cuenta de las relaciones de poder en las que todas terminamos metidas y da cuenta de que es mentira, el feminismo comunitario no se posiciona desde la vida.

El uso de su comunicado
El comunicado que enviaron en enero, donde solapadamente nos castigan por querer denunciar a Julieta ante la justicia y nos piden que no nos llamemos feministas comunitarias, es la prueba más clara de su falta de posicionamiento. Nos piden a Jimena, a mí y a Julieta que no “nos nombremos desde el feminismo comunitario” y a la vez organizan giras por distintos países para llevar la palabra de Julieta Paredes, feminista comunitaria, eso supera la complicidad, refleja un seguimiento ciego a la caudilla.

Me cuesta creer que todas las que firman hayan estado informadas de todo, que se hayan hecho informes de la Asamblea de Asambleas en cada territorio, creo que se hizo un pacto de silencio para no decir lo que pasó, pacto que encubre la violencia de Julieta y en el que se recicla una lógica familista y moralista de “cuidar la imagen del feminismo comunitario”, como ustedes mismas dicen.
Su comunicado fue utilizado por Julieta para exigir que nos saquen de espacios donde hemos luchado hace años, ha servido para que cierre el programa de televisión ¡Despatriarcalización Ya! que era una herramienta para profundizar el proceso de cambio desde las mujeres. Ha servido para que nos robe todos los ahorros de la organización, sacando el dinero del banco que manteníamos en una cuenta conjunta pensando que algo de ética tenía.

Organizamos la Asamblea de Asambleas prestándonos dinero y se los informamos porque no nos habían pagado aún la publicidad del programa, con esas deudas hemos quedado por creer que éramos un cuerpo.

Con su comunicado, en el que nosotras ya no somos feministas comunitarias Julieta ha cerrado un proyecto en el que trabajábamos las tres, eso aquí en Bolivia se llama acoso laboral. No hay ningún conflicto de intereses, las acciones de Julieta son de acoso y violencia que apuntan al exterminio, porque nosotras somos testigos vivas de sus acciones y porque nos hemos atrevido a decirlo.
Su comunicado no es político pues habla de que no tenemos voluntad para superar la crisis, y acá no hubo crisis hubo intento de feminicidio ¿Cómo supuestamente se supera eso?

Nos dicen que será la última vez que dedicarán tiempo y energía al “conflicto”, pero no dicen que usarán ese tiempo y energía para abrir espacios a quien ha sido violenta, y esperamos no usen ese tiempo y energía para funarnos, como se hizo con Lorena, Victoria, Francesca, por mandato de Julieta.

Por todas esas razones es que hago una ruptura política con el Movimiento Orgánico de Feminismo Comunitario, por la falta de reflexión, posicionamiento y por la complicidad con la violencia.
No pueden ustedes pedirme que deje de nombrarme feminista comunitaria, aporte a la construcción del movimiento con mi cuerpo y casi me cuesta la vida. Creo que el feminismo es el espacio de lucha, creo en la comunidad como alternativa de vida frente al patriarcado capitalista individualista y colonial y me nombro feminista comunitaria hoy antipatriarcal porque mi lucha sí es contra el patriarcado.

Con su comunicado y protegida por la impunidad que le ha otorgado la organización, Julieta persiste en el acoso, la violencia política, la difamación y la persecución. Eso también atenta contra la vida, contra mi vida, contra la vida de la compañera Jimena, contra el camino de todas quienes se han posicionado sabiendo quién es Julieta. De ese atentado que permanece están ustedes informadas.
Adriana Amparo Guzmán Arroyo



[1] Hace referencia al “Comunicado del Movimiento Orgánico de Feminismo Comunitario de Abya Yala, Tejido México, Tejido Chile, Tejido Migrante”, incluidas ahí feministas comunitarias de Chile, México y Suecia, del 17 de enero de 2017 firmado por Erika Enriquez Espinosa (Tejido Ciudad de México, según se nombran), Ericka Espinosa, María Matias, Tranquilina Luisa Guzmán, Zarel León, Mariana Godoy (Tejido Guerrero, según se nombran), Itandehui Santiago, Esther Cruz, Silvia Hernández, Edna Velazco, Lucila Sosa, Marisol (Tejido Oaxaca, según se nombran) , Carmen Gloria Marchant , María José Carrasco, Roxana Peso Delgado, Virginia Toro, Leyla Labrin, Janis Quinchavil , (Tejido Chile, según se nombran), Carolina Pinilla , América (Tejido Migrante, según se nombran).

COMUNICADO AL QUE HACE REFERENCIA EN SU CARTA LA AUTORA:
Chile, México, Suecia 17 de enero de 2017
Comunicado del Movimiento Orgánico de Feminismo Comunitario de Abya Yala, Tejido México, Tejido Chile, Tejido Migrante
Hermanas – compañeras de La Paz, Bolivia.

Saber nuevamente de la situación de la crisis en el territorio de Bolivia, con todo y las implicaciones que ha tenido hasta estos momentos, nos hace una herida honda como compañeras y hermanas, insistir en querer ser orgánicas, en apegarnos a los principios del feminismo comunitario, a la raíz del planteamiento de ser movimiento y ser útiles para las luchas de nuestro pueblos en la región y el mundo, se ha convertido en un discurso rebasado por la realidad, eso nos hiere profundamente.
Creemos que, como feministas comunitarias hemos dejado de ser útiles para la resolución del conflicto con nuestras hermanas en los tejidos en Bolivia, ya que ustedes (Adriana, Jimena, Julieta) no tienen voluntad de superar la crisis, mas al contrario quieren llevarla a sus últimas consecuencias, quieren destruirse, desde sus acciones promueven la muerte de sus tejidos, la desesperanza y el desprestigio a las organizaciones de las mujeres que estamos luchando y no solo al feminismo comunitario.

Como movimiento Orgánico será la última vez que dediquemos tiempo y energía al asunto, aclaramos que no estamos rompiendo con el movimiento, aclaramos que no estamos desesperanzadas en que el feminismo comunitario es una propuesta útil para la luchas de las mujeres y nuestros pueblos, aclaramos que no estamos en contra de las compañeras que se nombran feministas comunitarias y que no estamos planteando una ruptura con ellas en Bolivia. Aclaramos que estamos en contra de que se nombren feministas comunitarias frente a otras organizaciones desde el conflicto – la traición y la violencia política- , que hoy se tiene entre las integrantes en el territorio porque desde el conflicto no aportamos a las luchas de los pueblos, no somos útiles, no tenemos nada en que contribuir, porque como bien lo dicen en uno de sus informes, no tenemos capacidad política - emocional de sostenernos con las organizaciones de nuestro pueblo, y siendo así, no tenemos nada que hacer ahí, en sus espacios. Como medida para cuidarlas - cuidarnos y como reparación del daño al movimiento en general, las compañeras que son de La Paz Bolivia deberán dejar de nombrarse desde el movimiento del feminismo comunitario porque simplemente han dejado de ser orgánicas.
Al tomar la decisión No orgánica de llevar el asunto a un espacio público como lo ha sido en la CONALCAM, de hacer denuncias por redes sociales (facebook), de recurrir a las instancias patriarcales de justicia, de pasar por encima de la palabra del consejo de hermanas mayores, de los acuerdos de la asamblea de asambleas, consideramos que se ha utilizado al movimiento del feminismo comunitario como el ente desestabilizador de los espacios que se coordinan para aportar a las luchas de nuestro pueblo que también es Bolivia y desde ahí hemos abandonado nuestra razón de ser. Vemos con tristeza que con esas acciones han dejado de creer en lo que nos hemos propuesto a construir - la comunidad- han dejado de sentirse comunidad y son ustedes mismas quienes de facto están renunciado al proyecto que nos hemos planteado en su conjunto, de lo cual solo podemos sentirnos tristes y traicionadas políticamente.

Como movimiento orgánico nos vemos en el reto de seguir construyendo para poder nombrar en su conjunto al sistema de las opresiones y no hacernos parte de su juego, para no quedarnos atrapadas en la posición de victimas y victimarias, sino para tener una posición política frente a un sistema de opresiones y no a una relación de conflicto de interés entre las partes como ahora lo vemos claramente.

En ese sentido, así como fuimos convocadas en un primer momento por ustedes y nosotras las hemos escuchado con humildad porque la lucha de su pueblo, la propuesta de proceso de cambio en Bolivia nos hace sentido, les convocamos compañeras, hermanas a hacer un alto en su camino, a ser humildes, ha despojarse de los privilegios que les ha dado ser feministas comunitarias y que hoy se están disputando en su territorio, les convocamos a luchar hombro con hombro en las organizaciones y a aportar al proceso de cambio, a regresar a hacer camino, a mirarse con su pueblo.
Nosotras como compañeras les ofrecemos seguir acompañándolas en la construcción y desde la propuesta, pero no más desde la destrucción, no más porque para la destrucción se necesitan dos o tres… pero no una orgánica completa.

Las firmantes:
Tejido Ciudad de México
Erika Enriquez Espinosa

Tejido Guerrero
Ericka Espinosa
María Matias
Tranquilina
Luisa Guzmán
Zarel León
Mariana Godoy

Tejido Oaxaca
Itandehui Santiago
Esther Cruz
Silvia Hernández
Edna Velazco
Lucila Sosa
Marisol

Tejido Chile:
Carmen Gloria Marchant
María José Carrasco
Roxana Peso Delgado
Virginia Toro
Leyla Labrin
Janis Quinchavil

Tejido Migrante
Carolina Pinilla
América


“AMOR ROMÁNTICO”: ENAJENACIÓN Y SERVIDUMBRES...?... HACEMOS MEMORIA HACIA EL CONVERSATORIO SOBRE EL AMOR ROMÁNTICO...

una cárcel... (dibujo v.a.)


De amor no vivo, pero…
X victoria aldunate morales/ lesbiana feminista antirracista/ publicada en 2008 en Kaos en la Red, Contrainformación
El 14 de febrero ya pasó y poco me importa la venta del amor romántico… No me coludo con ella, aunque sí, y sin problemas, con las decenas de mujeres y hombres que el 14 vendían rosas a las salidas del metro, y así lograban unos pesos más en un país tan caro como Europa, pero con sueldos del subdesarrollo.

El conflicto del Estado $hileno contra el pueblo mapuche sigue haciendo estragos. Todos los días y a cada minuto llegan noticias de cómo la Concertraición, persigue, solapada, a los lamngen mapuche.
Todo sube, menos el sueldo de quien tenga trabajo, que es el mismo de hace años pero alcanza para un 25 % menos de lo que solíamos comprar antes.

El Transantiago, toque de queda concertacionista, empeora. La semana pasada en $hile fueron asesinadas 4 mujeres, justo por quienes decían amarlas. Sé de femicidas frustrados que estuvieron apenas 6 meses en la cárcel! O sea, los tribunales tampoco “aman” a las mujeres. Con todo y eso, nos enamoramos y nos re-enamoramos, igual. Y eso no cuesta nada, porque es como tener hambre y saciarla, pero algo más complejo socialmente.

Dice la “Ciencia” que el enamoramiento es casi una enfermedad, un delirio.
Los talleres de autoconciencia feminista que conozco – lo más lejos de la “Ciencia” que hay, gracias a la diosa - lo tratan como un sentir, un proceso. Emoción! Sí, emoción! Ese concepto negado en las izquierdas, sus ideologías y sus revoluciones. Emociones, eso que nos hace seres vivos y no robots: la Pena que te avisa que has perdido algo. El Miedo que te señaliza el peligro. La Alegría que te muestra que así quieres ser y estar. La Rabia que te avisa la humillación. Porque si los esclavos y las esclavas no hubiesen tenido rabia no se habrían rebelado jamás! Por eso a las mujeres nos niegan las rabia! Por eso aprendemos a llorar en vez de a rebelarnos! O a resentirnos calladas con una revolución adentro… Y entre otras, el Enamoramiento…

¿Qué te avisa? ¿La urgencia de tocar al otro, o a la otra? La necesidad de acercarlo a ti? La necesidad de que te cubra el alma y el cuerpo? Pregunto... No respondo, si hay algo que me parece imposible de definir es el Amor – y a lo mejor es preferible que sea así - aunque de vez en cuando, se intuye, lo que NO es el amor…

Pero dicen los “científicos” (y esa denominación de ciencia, ya merece más dudas que cualquier otra definición) que lo que experimenta un ser humano que se enamora es algo así como una enfermedad mental. Mezcla de manía, demencia y obsesión, que aparta a la gente de sus amigos y de su familia, y produce un comportamiento extraño (llamadas telefónicas compulsivas…) que podría ser confundido con una psicósis[1].
 
cuerpos robados, collage de cuerpos pintados en La Victoria, año 2007, Acogida



“QUÉ HAGO PARA SACÁRMELO DE ADENTRO…”…
- ¿Cómo se hace eso? - me lanza en plena consulta, sentada frente a mí una hermosa mujer.
- ¿Cómo se deja de amar a alguien a quién no quieres amar, pero que amas de todas maneras?
- Cuando descubra la fórmula, nos hacemos un regalo ambas- le dije y agregué: “yo te la aplico a ti y tú a mí”. Nos reímos. Porque es imposible que funcione alguna terapia contra el dolor que provoca la construcción – DESTRUCCIÓN- de género, si no te ríes de ti misma.

La risa inteligente es feminista, estoy convencida. Porque es rebelde! Nada de sumisión. Es honesta. Es la que sabe desde lo más interno, que no has resuelto nada más que tu elección de ser libre. Es la que ríe cuando una estalinista feminista te critica la pintura de ojos, es la que surge cuando la misoginia te desprecia porque alguna vez fuiste abusada.

Me volvió loca ese amor! No entendía que no empatizaras conmigo! Era lo único que no entendía. Y luego intuí que el miedo paralizó tus malos aprendizajes. No entendía que no te pusieras en mi lugar! Pero es que, supe luego, el tuyo es peor. Desenfrenado y mitómano, adolescente y fantasioso… El mío es “femenino”! El mío es de “pensar en el otro” (en la otra ). Es de ponerse en su lugar. Y a lo mejor eso me entrega la posibilidad valiosa de saber qué me pasa. No por santa, no! Sino porque me coloca en crisis…


¿ES FEMENINO Y APOLÍTICO EL AMOR?
Los domingos en las mañanas son los peores cuando te sientes abandonada por tu pareja, especialmente por “tu esposo”. Ese que tú creíste que era “para toda la vida”, así como te lo enseñaron.

Incluso son difíciles, los domingos en la mañana, cuando tú lo abandonaste a él, porque la familia feliz, el “familismo” y la “decencia”, y todo lo que hay de eso en ti, te hace trizas!

“El debería amarme para siempre, desde siempre, hasta nunca! Eso prometió en la Iglesia! El sabía que la cosa era así! Y resulta que me dejó de amar, por la mierda! El muy desgraciado…!”
A menudo, en los grupos de mujeres, ellas dicen lo que dicen. Dicen lo que sienten. A veces, confiesan cosas horrorosas que no hace horrorosa a la que habla, sino al agresor: “Me enamoré! Y no entendí y me destrocé cuando mi hija me dijo: él me violó! Precisamente al que yo amaba... Y yo no quería que fuera verdad! Pero era... Y entonces quise morir! Pero no morí porque tenía que estar con mi hija” (Y estuvo…)

“Debo confesar algo horrible”, dice otra: “Yo pensaba antes, que las mujeres viejas no podían gozar, porque no eran lindas…Y ahora me siento tonta, tan tonta y machista!”.
Sí, es horrible! De verdad HORRIBLE, lo que confiesa esta mujer joven y exitosa, universitaria, bonita… y bulímica. Pero es maravilloso que lo confiese, porque entonces se saca esa idea tan imbécil de la cabeza y el corazón. Idea tan tonta como un programa de TV...

Los grupos de mujeres, de autoconciencia, enseñan lo que de verdad sentimos. Hablamos desde el alma y poco desde el discurso. Descubrimos que los discursos no sirven para nada más que para enardecer un ego conectado con el peor de los ombligos. Lo que sentimos en cambio es nuestra verdad (nos guste o no) Y ellas, las mujeres – nosotras - nunca dejan de hablar de Amor.
¡Alto ahí! ¡Error, si los lectores creen que hablar del amor es hablar de los hombres! ¡NO, señor! Hablar del amor es hablar de lo más íntimo de cada una, da lo mismo a quien amas, a cuántos, o a cuántas…

Y si lo que se siente, se siente, y es la verdad de cada una, entonces el amor es una verdad…?
Por eso será que escuchar a Sandra Mihanovic te duele en ocasiones? Sandra, que ha amado a mujeres y hombres. Su voz maravillosa, cuando te han dejado de amar (no tu marido) sino un amante (que puede ser tu marido a veces - contadas veces -), o puede ser tu ex de una relación lésbica, o tu ex de una relación gay. Te duele en el corazón como una brasa que quema. Como bombas antipersonales que te explotan dentro. Y en ese momento que sufres por amor pareciera que el amor no es parte de las revoluciones (aquellas que tanto nos gustan a muchas) sino algo lejano… harina de otro costal, dicen algunos.

El amor al pueblo, ese es el que vale, me contaba una amiga que le había dicho un “guerrillero” -con esa estupidez izquierdosa que les habita.


Los amantes, René Magritte (amor romántico heterosexual obligatorio)



UNA COSA ES AMOR, OTRA MACHISMO O… ¿TAL VEZ, NO?
¿El amor es femenino? ¿Un tema “de género”? ¿No es político?

Proudhon, anarkista misógino, creía que la mujer debía estar sujeta a la autoridad del hombre en el hogar, lo que sería totalmente coherente con que estuviéramos también sujetas al amor romántico como yeguas de monta, con anteojeras que no nos dejaran mirar para el lado ni ocuparnos de nada más. También bastante coincidente con seguir teniendo el Amor debajo de la alfombra en el pensamiento social y no reconocer jamás que lo personal es político, y lo político es estructural.
Entrevisto a un tipo que en los primeros 5 minutos me trata como a la “periodista tonta”. Yo conozco eso: es común cuando entrevistas a un macho y llevas escote. Qué hago, ¿me tapo? Es una posibilidad que rechazo. Los siguientes 5 minutos me mira de arriba abajo, deja de tratarme como a la tonta y hace todo por mostrar lo inteligente que es. Mi hipótesis: que como soy mujer y no sé del paradigma que él maneja, entonces nada de lo que yo sé, es respetable. Me equivoco, no quiere hacerme sentir eso, debo ser justa. Me mira de arriba abajo porque soy un prospecto posible. Suficientemente feminista, me dijo un amor, para no tener compromisos y sí pasión… Lo que no sé es si ese amormío hablaba de amor…

¿Cuál es el amor posible desde la construcción – DESTRUCCIÓN - del género masculino?…
La política, como la conocemos oficialmente, ha sido visibilizada desde los hombres y el amor ha quedado fuera. Nunca se habla de amor en los discursos. Lo extraño es que las imágenes de amor romántico están hechas por los hombres, para los hombres y desde los hombres. Son aquellas en que nosotras somos “la inspiración”; unas damiselas siúticas y escasamente sexuales como la bella durmiente, que duerme y espera. Pero también las imágenes “sensuales” han sido pensadas masculinamente, esas que no son nada “amorosas románticas”, sino “calientes”: unas tipas proactivas, pensando (muy convenientemente para los hombres) en la penetración como “el gran momento”.

Lo peor es que a las mujeres no nos gusta ninguna, pero las queremos todas. Quiero decir, queremos que el amor sea amoroso y sexual.

Y en esta maraña y patrañas que nos han enseñado ¿cómo amamos las mujeres?... Cuando no escribimos poemas, cuando no escribimos cartas, cuando no estamos noches en vela con los niños enfermos, cuando no andamos en reuniones activistas, cuando no estamos corriendo al trabajo y estirando el sueldo en la feria… o también en todos esos momentos… ¿cómo amamos?
Unos cuantos piquetitos, Frida Khalo 1935


AMORES FEMENINOS Y ADICTOS…
Una de las voluntarias de un estudio sobre el amor en New York, una joven de 22 años, que desde hacía tres años había finalizado una relación con su novio, contó que se había vuelto hiperactiva para distraer su atención luego de la separación, pero que también sufría en ciertos momentos de un estado físico similar al de la abstinencia.

Los investigadores del estudio (¿todos muy neutrales?) argumentan que el amor romántico es un impulso biológico más próximo a impulsos como el hambre, la sed o la adicción a las drogas que a estados emocionales como el afecto[2].

Marta Cecilia Veles Saldárraga en el "El amor o el camino a la enajenación"[3], dice lo que muchas entendemos: “...la historia de milenios de sometimiento y silencio, la historia de los trabajos del Amor, o de las servidumbres que en nombre del Amor han hecho nuestras madres, abuelas, y aún hoy nosotras mismas al servicio de una ideología que bajo el ensalzamiento del Amor ha realizado sus más terribles sometimientos y destrucciones ...fuimos creciendo como ellas, no hacerlo hubiera traído sobre nosotras las burlas y las exclusiones que de forma más sutil y científica se practica hoy sobre las mujeres que se niegan a continuar el ciclo una y otra vez repetido... Más que el amor aprendimos la sumisión; más que la igualdad y la conciencia de ser aprendimos la dependencia y la sub-valoración... aprendimos el temor, el silencio... aprendimos a amarnos a través del otro, a través de los servicios y sacrificios que en su nombre hacíamos...el Amor, tal como hoy lo vivimos y sentimos, es sólo el producto de esta desigualdad”.

Para Simone de Beauvoir: "El día que la mujer pueda amar con su fuerza, y no con su debilidad, no para huir de sí misma, sino para encontrarse, y no para renunciar, sino para afirmarse, entonces el amor será tanto para ella como para el hombre una fuente de vida y no un mortal peligro".
Annie Leclerc, nos desea: “…que ellas amaran primero la vida, después, al hombre de su vida".
Y el biólogo Maurice Druon, afirmaba que "el amor se debate hoy entre dos civilizaciones; la judeo-cristiana que ligó el amor a la procreación y otra, futura donde el hombre de la sociedad del mañana (y queremos suponer que la mujer también) será un soltero, lo que significa no soledad, sino mayores libertades para realizar sus posibilidades".

Pareciera que quienes han reflexionado sobre el Amor como un fenómeno social, estuvieran soplándonos que tal como lo vivimos, asfixia y te introduce en una neurosis del amor. No es raro, en este contexto, que la mujer que vive como le han dictado llegue a estar “dominada” por el amor romántico, patriarcal y adictivo: las teleseries, las películas, la música romántica, las revistas del corazón se lo refuerzan cada día. Lo inquietante es que las otras, las que tienen – tenemos - “vida propia”, trabajan fuera, crean, combaten, debaten, igualmente no se salvan – no nos salvamos - de la misma asfixia-neurosis. Pareciera que es más que tener buenos consejos de un psicólogo “de parejas” -como está de moda - o más profundo que un estudio “científico” que constata sólo lo que hay, sin historia, sin contexto cultural, sin tomar en cuenta ni por un segundo la correlación de los poderes, dominios y controles, la construcción destructiva de género, ni nada.

Lo bueno es que en esta limitada realidad teórica actual, donde un “enfoque de género” absolutamente acrítico lo domina casi todo, la práctica le escupe de frentón a la teoría. Los moldes “de género” son sólo eso: moldes, camisas de fuerza, fórceps... Y nunca un molde va a ser TÚ. Siempre el molde te va a quedar chico, estrecho, grande. Se te va a salir al menos un brazo, una pierna, y si tienes coraje te saldrás entera, toda tú y te rebelarás.

El Abrazo de Amor del Universo, la Tierra, México, Diego, Yo, Frida Khalo


Las preguntas y las quejas rebeldes, quedan abiertas, sin repuestas…

“¿Por qué razón, me lo he preguntado muchas veces, los varones han podido cuestionarse la estructura social, plantear la liberación de los oprimidos, hablar incluso de igualdad de clases, más nunca mirar sus vidas privadas y el ejercicio de poder sobre las mujeres? La creación de la cultura donde ni el Amor ni la sexualidad serán un asco" (Marta Cecilia Veles Saldárraga).
"Los hombres no aman a las mujeres, no todavía, ellos las buscan, las desean, las vencen, no las aman" (Annie Leclerc).

También es bueno que sigan en nuestra memoria historias que ha tenido el Amor:
"Conocer con alguien un entendimiento radical, era un privilegio, y a mi modo de ver eso tenía un precio literalmente infinito. Le tenía tanta confianza, que él me garantizaba una definitiva seguridad. Si un día me hubiera dado una cita para dentro de 22 meses a las 5 de la tarde bajo el Acróplis, estaba segura de encontrarlo allí. Yo sabía que ninguna desgracia me vendría de su lado, a menos que muriese antes que yo" (Simone de Beauvoir).

"Cuando tú vuelvas, si es que vuelves, no te vayas enseguida. Yo quiero acabarme contigo y quiero morirme en tus brazos" (Gabriela Mistral a Doris Dana, diciembre de 1948).
Victoria Morales Aldunate

Yo en mi corazón (dibujo v.a.)


[1] Estudio de las doctoras Fisher y Lucy Brown, del Albert Einstein College of Medicine, del Bronx, y el doctor Arthur Aron, psicólogo de la Universidad Estatal de Nueva York, en Stony Brook. Analizaron alrededor de 2500 imágenes pertenecientes a 17 estudiantes universitarios de ambos sexos que se habían enamorado hacía semanas o unos meses. Los estudiantes observaron una foto de la persona amada mientras una máquina de resonancia magnética escaneaba su cerebro. Fuente: Benedict Carey, The New York Times. Mujeres Hoy (8–6-2005). El análisis de las imágenes fue publicado en la revista The Journal of Neurophysiology.

[2] idem

[3] “El amor o el camino a la enajenación", Marta Cecilia Vélez Saldarriaga. "Brujas" Colombia Años 80. "Fempress, Especial Pareja".